Disminuye en los últimos 40 años, el número promedio de hijos por mujer

En las últimas cuatro décadas se ha observado una disminución en el número promedio de hijos por mujer, al pasar de 6.8 en 1970 a 2.3 en 2010

Por Notimex

La planificación familiar es un elemento esencial para favorecer la salud y contribuir al ejercicio de otros derechos de la población; para ello el Gobierno Federal tiene entre sus retos para 2018, asegurar y facilitar la calidad de los servicios en el país.

También atender el rezago en áreas y grupos específicos de la población; incentivar la participación del hombre en la planificación familiar y en la paternidad responsable, así como fortalecer la coordinación interinstitucional e intersectorial.

Entre los derechos a los que contribuye esta acción destaca el decidir el número y el espaciamiento de los hijos; por lo cual las estrategias del Programa de Planificación Familiar 2013-2018 contribuirán a lograr un México incluyente.

La planificación familiar es el conjunto de prácticas empleadas por mujeres y hombres para el control de la reproducción, a fin de decidir el número de hijos que se desea tener; además, abarca educación, prevención y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual, el asesoramiento antes de la concepción y durante el embarazo, así como el tratamiento de la infertilidad.

Objetivos del programa

Al tomar como base los rezagos en materia de planificación familiar y anticoncepción en México, el programa se plantea tres objetivos a efecto de contribuir a que la población disfrute de su vida sexual y reproductiva de manera informada, libre, satisfactoria, responsable y sin riesgos.

Ellos son: incrementar el acceso efectivo a servicios de planificación familiar y anticoncepción, y mejorar la calidad de la atención; cubrir las necesidades específicas en esa materia, en particular en grupos en situación de desventaja social, e incentivar la paternidad activa y elegida, así como la responsabilidad del hombre.

Este programa de acción específico plantea alcanzar, al término de la presente administración, ocho metas: cobertura de anticoncepción post-evento obstétrico de 70%  y prevalencia de uso de anticonceptivos de 76.7 % en Mujeres en Edad Fértil Unidas (MEFU).

También reducir a 6.7% la demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos en MEFU; a 5.9 puntos porcentuales la brecha de prevalencia anticonceptiva entre las MEFU de áreas urbanas y rurales, así como a 9.3 puntos entre las MEFU indígenas y no indígenas.

Otros objetivos son bajar a 11 puntos porcentuales la brecha de prevalencia anticonceptiva entre MEFU de las cinco entidades federativas con prevalencias más altas y las cinco más bajas; incrementar a 14.2 la tasa de vasectomías en hombres de 20 a 64 años de edad, y aumentar a 24.6% la participación masculina en el uso de métodos anticonceptivos.

La Secretaría de Salud resaltó en un documento que los servicios de planificación familiar instituidos en el país han sido un factor determinante en la reducción de la fecundidad y del ritmo de crecimiento de la población.

Además de que han contribuido a mejorar la salud reproductiva de la población, en particular en lo que corresponde a la reducción de la mortalidad materna y perinatal.

Disminuye número de hijos por mujer en México

En las últimas cuatro décadas se ha observado una disminución en el número promedio de hijos por mujer, al pasar de 6.8 en 1970 a 2.3 en 2010; mientras que en la actualidad, la tasa global de fecundidad es de 2.2 hijos por mujer, cercana al nivel de reemplazo generacional, que es de 2.1, y que se estima se logrará después de 2025.

Hacia finales de la década de los setenta, el país alcanzó su nivel más alto de crecimiento poblacional, con una tasa de 3.5 por ciento anual, determinado por una elevada fecundidad (42 por cada mil habitantes) y una baja mortalidad (10 por cada mil habitantes).

Posterior a este periodo, la tasa de crecimiento de la población mantuvo un decremento sostenido al pasar de 3.2 por ciento en 1970 a 1.9% en 1990, y a 1.4% en 2010; con ello se estima que para 2018 ese indicador se ubicará en uno por ciento.

Las acciones de planificación familiar y anticoncepción están orientadas a personas en edad reproductiva; no obstante, la cobertura de los servicios se ha medido en términos de Mujeres en Edad Fértil Unidas (MEFU), esto es: de 15 a 49 años de edad casadas o en pareja.

También se empezó a calcular la cobertura del programa con relación a las Mujeres en Edad Fértil Sexualmente Activas (MEFSA), que se refiere a féminas de 15 a 49 años de edad que tuvieron relaciones sexuales durante el mes previo a la entrevista.

Aunque los avances logrados en México durante casi cuatro décadas de políticas públicas en materia de planificación familiar son importantes, aún son insuficientes, por lo que el Gobierno Federal plantea desafíos para atender las demandas y necesidades de la población con un enfoque de derechos humanos.

Al ser parte esencial del derecho a la salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propuso el 3 de agosto de cada año para conmemorar el Día Internacional de la Planificación Familiar, a fin de difundir información sobre los diferentes métodos y sus ventajas para la prevención de embarazos no planificados e infecciones de transmisión sexual.

De acuerdo con el organismo internacional, se calcula que en los países en desarrollo unas 214 millones de mujeres en edad reproductiva desean posponer la procreación, pero no utilizan ningún método anticonceptivo moderno.

Ello debido al acceso limitado a la anticoncepción, por temor a efectos colaterales, oposición por razones culturales o religiosas, servicios de mala calidad, errores de principio de los usuarios y los proveedores y barreras de género.

Destaca que la planeación brinda a las mujeres, familias y a la sociedad diversos beneficios, como prevenir riesgos para la salud relacionados con el embarazo, reducir la mortalidad de los menores de un año de edad, evitar la infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y, por ende, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).

Además contribuye a disminuir la necesidad de recurrir al aborto peligroso, poder de decisión, menos población, a aminorar el embarazo de adolescentes, mayor calidad de vida para cada uno de los integrantes de la familia, mermar la violencia intrafamiliar, así como más desarrollo personal y profesional para la pareja.

La OMS señaló que el uso de anticonceptivos ha aumentado en Asia y América Latina, pero es bajo en África, y a nivel mundial ha registrado un incremento, al pasar de 54% en 1990 a 57.4% en 2015.

El empleo de esos métodos por los hombres representa una proporción pequeña y por lo general se limitan al condón o la esterilización (vasectomía).

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