¡Vivimos engañados! Revelan el verdadero significado de Teotihuacán

Investigadores del INAH dieron a conocer que el nombre oficial de esta zona arqueológica no es 'Ciudad de los Dioses' como era conocida en el siglo XX

Por Notimex

Un grupo de investigadores dio a conocer que dada la evidencia existente, Teotihuacán no fue la Ciudad de los Dioses, sino la Ciudad del Sol, por lo que debió ser nombrada Teo uacan y no como se popularizó desde el último tercio del siglo XX.

La hipótesis de los investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Verónica Ortega y Edith Vergara, y del experto independiente, Enrique del Castillo, se basa en nuevos estudios epigráficos e iconográficos de documentos del siglo XVI como el Códice Xólotl, y otros materiales arqueológicos.

Según éstos, la mítica urbe debió ser nombrada por los pueblos que arribaron al valle con posterioridad al siglo VIII —una vez abandonada—, como Teo uacan, la “Ciudad del Sol”, pues más que guardar relación con la conocida Leyenda de los soles —que relata la congregación de las deidades creadoras en Teotihuacán—, el vocablo original alude a que “ahí se nombraba al Sol, al legítimo gobernante”.

capturadepantalla20180123alas142621-f7905737f70ce5118661258c36b9f0f8.jpg Foto: INAH

En declaraciones difundidas por el INAH, la gran metrópoli del periodo Clásico (sus inicios datan de 100 a.C. y su caída hacia 650 d.C.) mantiene profundos misterios, aunque no es un secreto la fascinación que ejercieron sobre los grupos que después llegaron a esta región del Altiplano Central, entre ellos los mexicas, quienes probablemente invistieron en la “Ciudad del Sol”, Teo uacan, a más de un tlatoani o supremo gobernante a partir del siglo XV.

A decir de los investigadores que llevan a cabo estas indagaciones, dicha hipótesis es lógica si se considera que los mexicas y otros grupos consideraban a esta ciudad abandonada, que se distinguía a la distancia por los monumentales basamentos del Sol y la Luna, como un lugar de peregrinación.

En palabras de los investigadores, “es en el año 1338, con la fundación de Tlatelolco, la ciudad mexica y gemela de Tenochtitlan, cuando vemos por primera vez una alusión a Teotihuacán en el Códice Xólotl. La referencia parte de un personaje asociado a un pequeño sol y quien cuenta con las dos vírgulas de la palabra: la oratoria y la retórica”.

Al continuar la lectura del documento, próximo a un evento que puede fecharse entre 1409 y 1427, aparece un par de pictografías que representan a una pirámide y un sol, y que a la postre será el glifo de Teotihuacán. El dato clave es la palabra “Teo uacan” que aparece bajo dicho glifo, lo que da la certeza de la denominación indígena del lugar, la cual evidentemente ya era usada en el periodo señalado (1409 y 1427), un siglo antes de la caída de Tenochtitlan.

Teotihuacán Foto: INAH

“Con esa ubicación temporal, podemos decir que el nombre de la ciudad surge en la historia y que sus elementos se ubican dentro de la hierofanía solar, es decir que el sol tiene un carácter sagrado", aseguró.

Otro aspecto interesante, dijo, es que en diversas ocasiones, tales elementos están ubicados indistintamente, lo que podría indicar que fue escrito en varias lenguas para la comprensión de hablantes de otros idiomas. En ese sentido, no podemos proponer un nombre único, pero sí un solo concepto compuesto por una marca urbana (la pirámide) y el resplandor solar”, exponen.

Es así que los investigadores indican que el significado del glifo es “Ciudad del Sol”, un sitio en que eran nombrados y legitimados los mandatarios, el hombre-sol, al menos durante el periodo Posclásico (fines del siglo XIV hasta inicios del XVI), cuando el imperio mexica dominaba la Cuenca de México

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