Opinión

Adict@s a la insatisfacción

Pareciera que se tratara de una epidemia, porque somos millones los que estamos infectados de ella. No importa que las circunstancias que conforman nuestra existencia sean adecuadas y positivas; igualmente cualquier logro alcanzado, de la índole que sea, luce insuficiente ante la siempre inconforme actitud que mostramos hacia la vida porque, como si fuera una enfermedad crónica, las 24 horas del día estamos buscando cualquier pretexto para autosabotearnos ante la irreductible y contundente verdad de que en esta vida es imposible tenerlo todo.

 

Se trata de l@s insatisfech@s.

Son personas que, de acuerdo al psicoanálisis, se muestran patológicamente apegadas, todo el tiempo, a la frustración y a la inconformidad. De manera frecuente estamos recurriendo a múltiples satisfactores (materiales, mentales, emocionales, sexuales…) para sentirnos más plenos y complacidos, pero la realidad es que los resultados que obtenemos en esa búsqueda son poco convincentes y eso se fundamenta en que a nivel interior estamos vacíos, y aquello que consideramos que puede “llenarnos” sólo alimenta lo superfluo.

Ciertamente vivimos en un mundo en donde es positivo ser ambiciosos y competitivos, pero también, por salud mental, es de vital importancia que nuestras ambiciones y sentido de competitividad tengan un límite fundamentado en nuestras capacidades individuales. Es verdad que todo el tiempo requerimos, es una condición humana irrenunciable, de ser aceptados y valorados por nosotros mismos y por los demás. Y aquí es donde vienen aparejadas las necesidades sociales, las cuales entendemos como: a) la motivación de logro, b) la motivación de poder y c) la motivación de afiliación, que están relacionadas con el afán de superación, de dejar huella y de pertenecer a algún grupo, respectivamente, y con base en estos tres, definimos nuestros patrones de ambición.

¿Por qué una mujer entra a una zapatería, compra un par de zapatillas y decide adquirir un modelo que le apriete cuando podía comprarse uno cómodo y a la medida?, ¿por qué otra mujer acepta una relación de noviazgo con un hombre incapaz de proporcionarle el placer suficiente que le permita tener un orgasmo cuando recientemente dio por terminado un vínculo con alguien con quien se complementaba sexualmente al 100%?, ¿por qué un hombre se casa con una mujer que a diario lo humilla en distintos sentidos, tal y como lo hacía su madre durante su niñez y adolescencia cuando tuvo la misma oportunidad de contraer matrimonio con una muchacha de perfil opuesto a ese patrón castrante que tanto daño le hizo?

Las respuestas a éstas y otras interrogantes son sumamente sencillas y todas tienen que ver con el simple hecho de que nuestro estado egoísta innato jamás nos permite estar satisfechos y felices por completo. No sentirnos complacidos, hasta cierto nivel, nos permite estar en constante movimiento y nos ayuda a buscar esa evolución que requerimos todos los seres humanos, pero cuando dicha insatisfacción se convierte en algo enfermizo y en un ingrediente que sólo nos aporta malestar, incapacidad, frustración y dolor, ya es momento de poner un alto en el camino e incluso de pedir ayuda profesional. Andar a la caza del éxito material, competir con otros para ver quién logra ser el mayor conquistador de mujeres, apuntar nuestros esfuerzos hacia objetivos poco duraderos e involucrarnos en dinámicas superfluas poco a poco causará estragos en nuestra persona a todo nivel.

Tú decides.

Y no olviden que todos los sábados los espero, en punto de las 23:00 horas, en su programa Exclusivo para hombres, que se transmite por Telefórmula (121 de Cablevision y 121 de Sky).

E-mail: yazminalessandrini@yahoo.com.mx Twitter: @yalessandrini1

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