La columna de Vicente Amador: “Amor, en Momzilla dicen…”

En la última columna reseñé aspectos generales sobre “Momzilla”: un foro que utiliza la plataforma de Facebook para compartir experiencias vinculadas con la aventura de ser madres, de ser padres. Supone usted bien: amplísimo es el espectro de temas ahí expuestos. Nunca faltan las dudas de los padres primerizos ni el sabor que las simpáticas anécdotas sobre las ocurrencias de los hijos, ¡y también de los papás!, dan a las conversaciones. 

A quienes tienen una pareja participante en este foro, les resultará familiar el inicio de un diálogo con la frase: “Amor, en Momzilla dicen…” ¿Les suena? ¿Creyeron que solo a ustedes les platicaban de lo que una mom preguntó y lo que otras comentaron?

Ya estando en el mismo barco, aprovecho para abordar algunas ideas que, con el pretexto de Momzilla, podrían resultar útiles en otros ámbitos vitales.

Es importante desarrollar una conciencia crítica que nos permita detenernos antes de “creerlo” todo. Me refiero a una actitud analítica para cuestionarnos sobre las posibilidades de verdad, certidumbre, verosimilitud, apego a la verdad de las opiniones —no importa si aparecieron en un foro de Facebook, en un programa de noticias o en un libro. Desconozco el horóscopo chino, pero pongo en seria tela de juicio valerse de él para determinar si el próximo descendiente será varón o mujer. ¿No les parece? La recomendación es clara, se trata de pensarlo primero.

Otra idea. No es la primera vez que escuchamos decir: “a mis hijos los eduqué igual, y cada uno es distinto”. La experiencia nos enseña que cada ser humano tiene un contexto y unas características propias que lo hacen único, aunque nos parezcamos o compartamos el apellido. Lo que funciona de cierta forma en algunas personas, no siempre se ajusta a otras.

Las vivencias de algunas familias pueden  ayudar a ampliar (en el mejor de los casos) la visión, el panorama, pero cada quien es una historia diferente. Un buen ejemplo de lo anterior lo encontramos en la elección de las escuelas para nuestros hijos: el colegio que le viene de maravilla a uno al otro podría desagradarle.

Finalmente, recordar que la responsabilidad de la educación reside primariamente en los padres. No podemos delegar esta función. Si algo sale mal, Momzilla y los likes obtenidos por un comentario tienen las manos limpias.

Después de la columna anterior, una “mom” comentó sobre mi interés y conocimiento del foro. Respondí su mensaje, aunque me acuso de haber ofrecido una respuesta parcial. Por un lado, como se lo dije en ese momento, vivo con una guapa e inteligente Momzilla. La otra razón es que también detrás de esta pluma hay un dadzilla en crecimiento.

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