La columna de Vicente Amador: Trump, el populista perfumado

Señoras y señores: favor de abrocharse sus cinturones de seguridad. El fascista Trump será el candidato republicano en Estados Unidos: Enrique Krauze

Con tantos avances, en casi todas las áreas del conocimiento, resultan asombrosos otros muchos retrocesos atestiguados en el comportamiento humano. Las contradicciones son dantescas.

Fotografiamos con gran nitidez, ¡como nunca se había logrado!, la amplitud de una galaxia. Al mismo tiempo, un grupo de insensatos masacran un delfín para conseguir una selfie. Desarrollamos conocimientos científicos y tecnológicos, pero no la conciencia.

Con todo y el vasto espacio de contradicciones que es nuestro mundo, no deja de sorprender el éxito político de Donald Trump, el precandidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. ¿Cómo es posible que este señor, con tan amplio desconocimiento de la historia e idiosincrasia norteamericana, con ideas tan separatistas y discriminatorias, tenga la posibilidad de presidir uno de los países que, por lo menos desde la lente de Hollywood, más se ha jactado de apertura y tolerancia? Algo no cuadra.

Para muchos, las primeras declaraciones de Trump —populistas, aunque huelan a perfume caro— no pasaron de ser parte del folclor de un megalómano acostumbrado a cumplir caprichos a fuerza de dólares. Sin embargo, el éxito del encopetado en las elecciones primarias de Carolina del Sur lo consolidan como el principal candidato para la nominación presidencial de su partido.

Donald Trump se conduce con un discurso superfluo, polarizante, emocional, lleno de ambigüedades, agresiones, declaraciones sin pies ni cabeza. ¿Qué significa su eslogan “Hacer a Estados Unidos grandioso otra vez”? A Trump le importa ganar votos a fuerza de exaltar pasiones, da igual si lo que dice es posible o no, incluso si las propuestas van en contra del estado democrático. ¡Populismo en su peor acepción!, para decirlo rápidamente.

“El hombre más peligroso del mundo”, como lo ha llamado la seria publicación alemana Spiegel podría ser el nuevo “líder del mundo libre”, como les encanta decir a algunos norteamericanos que hoy deberían replantearse su concepto de libertad.

Me gustaría pensar que Donald Trump no ocupará la Oficina Oval, y que si lo hace, moderará sus posturas. Sin embargo, las contradicciones de este mundo generan guiones que hacen palidecer a la ciencia ficción. Similares, ramplonas y populistas declaraciones escuchamos alguna vez en Hugo Chávez y, pese a todo, su venenoso legado continúa empobreciendo Venezuela, ahora de la mano de Nicolás Maduro. Ni me detengo en ejemplos adicionales, que abundan.

El populismo sigue vendiendo. Si en pleno siglo XXI no lo entendió Venezuela, ni parece verlo Estados Unidos, ¿aprenderá México en el 2018?

A la bandera mexicana, hoy en su día.
 

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