El sexo hoy: nada con exceso, todo con medida

De acuerdo con los especialistas, cualquier actividad sexual llevada a los extremos se le puede denominar como una parafilia

En el ejercicio de nuestra sexualidad, se los digo muy en serio, deberíamos aplicar cotidianamente el famosísimo eslogan que acompaña todo el tiempo la publicidad de las bebidas con contenido alcohólico: “Nada con exceso, todo con medida”. Y es que, por mucho trabajo que nos pueda costar entender y aceptar que vivimos en un mundo donde cada vez hay gente “más loca que nosotros”, lo cierto es que hay muchísimas prácticas y experimentos en los que va de por medio el sexo donde hombres y mujeres por igual, de forma por demás imprudente, ponen en riesgo sus vidas.

Y no estoy exagerando…

Ejemplos sobre cómo hombres y mujeres ponen en peligro sus órganos reproductivos y sus vidas mismas al momento de alocarse cuando ejercen su sexualidad hay muchísimos y varios de éstos son terribles muestrarios de cómo el ser humano es capaz de despedazar toda lógica cuando se trata de ir un paso más allá del goce sexual.

Mujeres que no tienen el cuidado y la asepsia necesarios a la hora de utilizar juguetes de materiales a los que pueden ser alérgicas y terminan alterándoles el pH para siempre; hombres que sin consultar previamente con especialistas la ingesta de la famosa “pastillita azul” acaban sufriendo terribles accidentes cardiovasculares que los llevan a la tumba; parejas inexpertas que, después de ver alguna cinta pornográfica, se inspiran y deciden incursionar en prácticas sexuales extremas en las que resultan asfixiados o severamente lesionados; chicas que se introducen toda clase de objetos (botellas, herramientas, accesorios de cocina, etcétera) en la cavidad vaginal y se provocan daños irreversibles… cualquier cosa que se les venga a la mente en este preciso instante, por muy improbable e inconcebible que les resulte, es posible que en estos momentos esté ocurriendo por exceso de entusiasmo y de ignorancia con individuos poco informados y poco cuidadosos de su sexualidad.

¿Pero por qué llevar el ejercicio de nuestra sexualidad a extremos tan peligrosos?  

De acuerdo con los especialistas, cualquier actividad sexual llevada a los extremos se le puede denominar como una parafilia, término que reemplaza a aquél que conocíamos como perversión, el cual podemos entender simplemente como alcanzar la excitación y el placer sexuales a través de estímulos no convencionales.

Atisbando en el glosario de prácticas sexuales extrañas o extremas, tenemos documentadas aproximadamente 400 parafilias conocidas y perfectamente bien definidas que, de acuerdo con quienes las llevan a cabo, éstas tienen un distinto grado de riesgo al momento de ejercerlas, por lo que experimentar prácticas como la urolagnia/urofagia (la famosa “lluvia dorada”), el fisting (introducir el puño en el ano de la pareja), la asfixia erótica (si pueden pregúntenle a Michael Hutchence, vocalista de la banda de pop-rock australiana INXS qué tal le resultó el jueguito), el sadismo, el sledgehammer (azotar la cabeza de la mujer contra el piso o una pared mientras le realiza el sexo oral a un hombre), entre otras, nos puede colocar en una muy compleja posición de no saber en qué momento tenemos que detenernos, porque si bien estas prácticas extremas pueden parecernos atractivas al observarlas en revistas o videos, al momento de incorporarlas a nuestra sexualidad se pueden convertir en verdaderas pesadillas.
  

 ¡Mucho ojo!

Y no olviden que todos los sábados los espero, en punto de las 23:00 horas, en su programa Exclusivo para hombres, que se transmite por Telefórmula (121 de Cablevision y 121 de Sky).

 

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