Sea la solución...

Desafánese de ser un multiplicador de miseria, porque recuerde que aquello en lo que se enfoca se vuelve su realidad.

Evite ser parte de los problemas; vuélvase una solución. En todo cuanto hace, en el ámbito de su casa o de su trabajo, en lo poco o mucho que usted crea que influye, siempre observe, y elija conscientemente que usted quiere ser parte de lo que solventa, ayuda, coadyuva, mejora, resuelve; y no de lo que entorpece y hace las cosas más pesadas y complicadas. Renuncie a entrar a la universidad de la queja, en donde todos son expertos, y siempre encuentran algo de qué quejarse, agudizando mucho más aquello de lo que se quejan.

Busque contribuir a las soluciones, aligérese la carga y aligéresela a los demás; tenga en mente que todos estamos en el mismo barco. Desafánese de ser un multiplicador de miseria, porque recuerde que aquello en lo que se enfoca se vuelve su realidad. No sea ingenuo o, dicho de otra manera, no se haga el que no sabe, cuando el búmeran regrese cargado de todo lo que sembró.

La realidad es como un radio lleno de frecuencias con diferentes anchos de banda, y en cada una se encuentran mundos muy distintos. El universo, o la matriz, no responde a lo que usted dice o pretende ser, sino a lo que está siendo. Entonces, si se queja, si se vuelve un problema con sus pensamientos, palabras y acciones, está garantizando su entrada al canal en donde tendrá lo mismo y en cantidades abundantes. Rompa los viejos hábitos de congregarse con los otros para vociferar quejas; mejor únase para crear nuevos caminos, abrir posibilidades, proponer desde su mejor yo, desde lo más creativo de usted, y verá cómo esto se convierte en magia. Si encuentra que en ese momento no tiene algo bueno qué ofrecer, absténgase; como reza nuestro refranero: “Mejor ayuda el que no estorba”.

Deshágase de la vieja idea de que los problemas están ahí para demostrar que la vida es pesada, mejor celébrelos, porque es la oportunidad que la misma vida le está dando para que se pula, para que mejore su entorno, y para que de esto se pueda volver un maestro. Pero elija, siempre, con el poder de su conciencia, pues en esto sólo hay dos maneras: o es usted parte del problema o de las soluciones. Si se le repiten es porque no ha comprendido la lección que estas pruebas vienen a enseñarle.

 

Y como entre todos formamos un solo cuerpo, quiere decir que colectivamente o estamos aprendiendo o estamos reprobando; así que alístese, y en lugar de seguirse inscribiendo en el kínder que usted ya pasó hace mucho tiempo, atrévase a ir a la universidad de la creación: cree, y con responsabilidad asuma lo que elige crear a cada instante. Si se pelea, le harán pelea; si es agresivo, recibirá agresión; si nada le gusta, tendrá mucho más de lo que no le gusta; si es conformista, su barco navegará muy lento y si es desesperado, irá más lento aún.

Sea proactivo, partícipe, esté dispuesto, sea servicial, sea atento, al menos no amargue su entorno, y con eso estará poniendo un granito de arena más al costal de las soluciones, de las respuestas, de las experiencias armónicas que todos decimos buscar, pero las que poco fomentamos con lo que pensamos, decimos y hacemos. Ya no sea un peso más en la balsa, vuélvase ligero, porque si usted no rema, al menos le hará el trabajo más difícil a quienes bracean con el motor de su entusiasmo, de su alta frecuencia y de su conciencia despierta. 

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