Los Papeles de Panamá, un problema de dos caras

Los más de 2.5 terabytes de información filtrada al periódico alemán Süddeutsche Zeitung dan cuenta de miles de millones de dólares radicados en paraísos fiscales

Los Papeles de Panamá (The Panama Papers) son una de esas noticias que confirman lo que hace tiempo, aunque sin pruebas, sabemos. ¿O acaso extraña enterarnos de una amplia cantidad de líderes en todo el mundo —tanto del sector público como del privado— quienes ostentan una doble moral? Una ética frente a las cámaras y otra que esconden en bóvedas bancarias, en habitaciones de hotel o en departamentos de lujo. Tal vez lo que, por lo menos en lo inmediato más duele, es que nos lo restrieguen con “papelitos” en la cara. 

 

Los más de 2.5 terabytes de información filtrada al periódico alemán Süddeutsche Zeitung dan cuenta de miles de millones de dólares radicados en paraísos fiscales. El objetivo, en la mayoría de los casos, es claro: evadir impuestos y ocultar la identidad de los propietarios de estos activos. ¡Qué raro! ¿Pues no obtuvieron estas riquezas con el sudor de su esforzada frente? 

 

Entre los vinculados con el consorcio panameño Mossack Fonseca, el cerebro jurídico detrás de estos malabares fiscales, hay nombres que usted bien conoce: el futbolista Messi, el presidente Argentino Mauricio Macri, el ex Primer Ministro de Islandia, élites políticas de países como Ucrania y Pakistán. Hasta ahora, 12 jefes de estado en funciones y 140 líderes mundiales.  

 

¿Cómo es posible una ruptura tan grande en la vida de una persona? De frente, algunos de ellos son criminales de cuello blanco que defienden el respeto a las leyes. Por detrás, son los primeros en romperlas. Parecería que se trata de personas que continuamente saltan entre dos planetas sin conexión. Por un lado, el mundo económico, donde no existe más prioridad que el lucro, el mayor provecho posible. Por otra parte, el aspecto público que expone todo lo que creen de dientes para afuera. ¡Esquizofrénico! Los mexicanos conocemos bien estos trastornos mentales que afectan a distinguidos miembros de la política nacional. 

 

¿Es posible un verdadero liderazgo con rompimientos de esta magnitud? ¿Con cuál cara se presentarán frente a la familia, los amigos, los socios? Cuesta trabajo imaginar una disociación tan marcada. Un mismo ser humano, dos compartimentos contrarios. ¿Cómo le hacen para no romperse? Raro, porque lo que he visto en la práctica es que la identidad de cada ser humano es, en el fondo, igual en la mesa que en la cama.

 

Lo mismo digo para Panamá, el último centro financiero importante que continúa permitiendo escondites en paraísos fiscales. “La culpa no solo es del indio”, reza el dicho. Ya se entiende su renuencia a comprometerse con los acuerdos internacionales de transparencia. ¿Cómo pretende el mismo país impartir justicia entre sus ciudadanos y, simultáneamente, solapar prácticas que podrían implicar fondeos criminales? Seguimos sorprendiéndonos, pero cada vez menos.