La columna de Toño Esquinca: Fuera de la realidad

La verdadera fuente de felicidad, está dentro de usted

Aprenda a vivir fuera de la realidad. No se compre todo lo que ve ni piense que lo que le venden es lo real. Hay muchas cosas que aparentan ser lo que no son, y que al final del camino son espejos que parecen oro. Entre tener mucho y tener menos, de aquello que sólo es palpable por los sentidos, hay muy poca diferencia en la felicidad que puede sentir. La verdadera fuente de felicidad, está dentro de usted; y también la fuente de creatividad.

No sea realista, no se quede estancado en una realidad que no sienta que le pertenece con todo su ser; y recuerde que puede ser cualquiera, no la de una revista, ni de un modelo a seguir, sino su propia versión. Si no le satisface su realidad, imagínese una mejor; haga el intento de viajar a través del tiempo y del espacio hacia su mundo interior, donde todo lo posible ya existe, y existe para hacerlo posible.

Busque aquello que le gusta de su momento presente, y agradézcalo por sobre todo lo demás, hágalo grande, enorme, y ese será su puente para brincar a otro carril. No se “empape” de realidad todos los días al salir de su casa, al menos no de malas noticias, porque una cosa es ser consciente y otra muy distinta es alimentar el espacio que deben ocupar ideas brillantes, con la negatividad que se comunica todos los días.

Tenga los pies en la Tierra, pero no se conforme con el escenario que no le satisfaga, que no lo eleve, que no lo tenga en un buen lugar de acuerdo a lo que es importante para usted, que lo deshonre, que lo limite, que lo perjudique en cualquier sentido, que no le haga honor a la divinidad en su interior; avance a lo siguiente con el poder de su imaginación y el impulso de lo que lo mueve por dentro. No es una pérdida de tiempo, al contrario, es una gran inversión para indicarle a la inteligencia creadora de la que somos parte, en dónde pondrá el siguiente eslabón para la realidad que queremos. Que su realismo nunca sea la justificación para seguir en su área de comodidad, porque eso no es ser práctico, sino estar anquilosado.

Camine firme, conociendo sus entornos, pero vea más allá de lo que ven los ojos, pues -superpuesto- siempre está un holograma de realidad listo para ser manifestado. No sea realista si esto lo condena a una vida opaca, falta de entusiasmo y amor por su destino, recuerde que hoy por hoy, nadie más que usted se obliga a estar amarrado, al menos en su conciencia que es libre, a un realismo seco, rancio y gris. Cambie la perspectiva de ver las cosas; es elección enteramente suya, y no quiere decir que haga caso omiso de los grandes cambios que tenemos que hacer como sociedad, sino que ve a la realidad tan sólo como la tierra firme para apoyarse y dar a luz el siguiente momento, y todos los que vienen, con muchas mejores cosas, para usted, y para todo lo que le rodea.

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