Por un México saludable

El virus del Zika fue declarado por la Organización Mundial de Salud como una emergencia de salud pública de interés internacional el 1 de febrero de 2015

El 23 de abril de 2009, México vivió uno de sus episodios más críticos en su historia, al hablar de salud pública. Un brote del virus de la Influenza AH1N1, provocó una alerta prepandémica ocasionando que el país se paralizara. Escuelas, comercios y calles vacías, eran una constante, pero sobre todo, mucha incertidumbre imperaba en el ambiente.

El entonces secretario de Salud Pública, señaló que el gobierno federal había gastado mil 750 millones de pesos para controlar y prevenir la propagación de influenza. El costo para el país fue de 57 mil millones de pesos, el 0.7% del PIB. El número de decesos para febrero de 2010 fue de mil 32 personas y 72 mil 233 infectados.  

Lo cierto es que hasta el día de hoy no se tiene plena certeza del número de afectados, ni si fue capaz el gobierno de atender de forma oportuna todos los casos. Mientras los números oficiales señalaban una realidad, la ciudadanía percibía otra.

Hoy, México tiene frente a sí otro problema que debe enfrentar con inteligencia. Hablamos del virus del Zika, que el 1 de febrero de 2015 fue declarado por la Organización Mundial de Salud (OMS), como una emergencia de salud pública de interés internacional.

No tarda en llegar la temporada de lluvias, y con ellas la posible activación del virus, ya que su principal propagación es por el mosquito que encuentra en el ambiente condiciones ideales para reproducirse.

Este insecto se propaga desde el nivel del mar hasta los mil 800 metros de altura, situación que vuelve especialmente vulnerables a las costas y particularmente a los estados del sur-sureste.

El Zika representa un problema potencial de salud pública. De acuerdo a datos proporcionados por la Secretaría de Salud, al 18 de abril de 2016, se han detectado 239 casos de Zika: “Chiapas es el estado que reporta mayor número de casos con 123, seguido de Oaxaca con 88, Guerrero con 11, mientras que Nuevo León y Veracruz confirman 4 casos cada uno; Jalisco reportó 3 casos y Michoacán 2; mientras que Nayarit informó de un caso, lo mismo que Sinaloa, Tabasco y Yucatán”.

Asimismo, la Secretaría de Salud dio a conocer que del total de casos confirmados a la fecha, “65 corresponden a mujeres embarazadas: 45 en Chiapas, 18 en Oaxaca y 2 en Veracruz”.

Lo anterior causa alarma ya que investigaciones han detectado una coincidencia en el aumento de los infectados con Zika, con la presencia de casos de síndrome de Guillain-Barré (trastorno neurológico autoinmune) y de recién nacidos con microcefalia, así como la aparición de malformaciones fetales y trastornos neurológicos.

Frente a este panorama, exigí desde el Senado de la República, que durante la temporada de lluvias de 2016, la Secretaría de Salud decrete un plan estratégico para prevenir, controlar y evitar la expansión del virus del Zika en el país; se distribuyan paquetes para prevenir la infección, se informe de manera amplia y oportuna, y se tenga especial atención en las mujeres embarazadas.

Hoy debemos seguir las recomendaciones de la OMS: usar repelente de mosquitos, evitar estancamientos de agua que propaguen la larva del insecto, instalar barreras físicas (mosquiteros) en casas y edificios, y usar preservativos, ya que también se contagia por vía sexual, entre otras medidas.

No debemos esperar a que se establezcan las lluvias de manera formal para desarrollar un plan. La experiencia que nos dejaron en el 2009 el brote de AH1N1, en el 2015, los virus de la chikungunya y de la influenza, es que la mejor alternativa para combatir y erradicar las enfermedades, es la prevención y tener información clara y verídica.

En 2016 se deben desplegar acciones extraordinarias para contener la propagación y atender a la población afectada de Zika, antes de que supere las capacidades de respuesta del sector salud y afecte el futuro de una generación.

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