La columna de Yazmin Alessandrini: ¿Tu ego te está matando?

Sí, ese gigante prácticamente indestructible capaz de controlar nuestra existencia a grado tal que es capaz de destruirla sin que nos demos cuenta

Una de las tareas más complejas a las que se enfrenta diariamente un ser humano, ya sea hombre o mujer, es encontrar los balances necesarios para llevar una vida más o menos satisfactoria. Y es que en ese constante ir y venir de tomas de decisiones (desde las más insignificantes hasta las más definitorias) siempre nos vemos tentados a dejar que quien hable y actúe por nosotros es el ego. Sí, ese gigante prácticamente indestructible capaz de controlar nuestra existencia a grado tal que es capaz de destruirla sin que nos demos cuenta. 

Sin embargo, por principio de cuentas, ¿qué es el ego?, ¿qué tenemos identificado en nuestro esquema de conceptos como el ego? De acuerdo a la psicología, el ego es la instancia psíquica a través de la cual el individuo se reconoce y es consciente de su propia identidad, por lo que podemos identificarlo como el punto de referencia entre la realidad del mundo exterior y aquellos ideales emanados del superyó. 

Bajo esta definición, podemos entender que el egocentrismo es tener la creencia de que todo el mundo y lo que hay en él se mueve alrededor de uno mismo, lo que provoca que el individuo (hombres y mujeres por igual) sienta que es el centro del universo. Y aunque el psicólogo suizo Jean Piaget aseguró que el egocentrismo se trataba únicamente de una conducta pasajera, lo cierto es que en la actualidad es muy fácil echar abajo esta teoría cuando frente a nuestros ojos desfilan ejemplares que retan a sujetos tan estudiados como Freud, Lacan y el mismo Piaget. 

Ahora bien, cuando el ego es exaltado a un grado superlativo estamos entrando a terrenos que la psiquiatría define como narcisismo, cuyos exponentes se caracterizan por ser sujetos que presentan una exagerada autoestima que, además de ser extremadamente egocéntricos, también desarrollan sentimientos de omnipotencia, omnisciencia e incluso llegan a sentirse como si fueran seres con poderes especiales, rechazando todo aquello que cuestione esa metaimportancia de que se han investido ellos mismos. 

Obviamente, aquellas personas con la autoestima exacerbada pasan verdaderas dificultades para vincularse con su entorno, por lo que ubicarlos en un contexto de relación de pareja (un noviazo o un matrimonio) se traduce en un ejercicio de mucho desgaste emocional para aquellos que por ignorancia o por descuido se atreven a establecer algún tipo de relación que requiere de cierto nivel de convivencia cotidiana.

Cuando una persona toma plena conciencia de su personalidad (de sus virtudes y sus defectos) y por voluntad propia toma la determinación de reducir en la medida de sus recursos las actitudes tóxicas contra sí mismo y contra los demás, y además renuncia a los modos de vida antisociales, eligiendo formas de superación y realización a la medida de sus posibilidades, poco a poco encontrará alternativas para encontrar su propio lugar en esa sociedad de la que él mismo decidió separarse en su momento cuando vivía preocupad@ por las fantasías de éxito, poder, brillo, belleza, ambición y altas expectativas no realistas.

Por lo tanto, si sueles sobredimensionar la imagen que tienes de ti mismo; niegas tus sentimientos de depresión; eres intolerable a las críticas; fantaseas constantemente con entornos de amor ideal y perfecto (también aplica con tu universo laboral/profesional); exageras todo lo positivo que has podido conseguir (éxitos, relaciones, premios, reconocimientos, dinero, etcétera), yo creo que ya va siendo hora de que…

¡Le bajes dos rayitas a tu ego!

Y no olviden que todos los sábados los espero en punto de las 23:00 horas en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (121 de Cablevisión y 121 de Sky).

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