Procrastinar: el feísimo "arte" de postergarlo todo

Se trata de la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse y resolverse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables

Definitivamente, y aquí me voy a ceñir única y exclusivamente a su fonética, se trata de un verbo que, escuchado a todos los volúmenes posibles e imposibles se oye en verdad horrible (leído también). Y al profundizar más, esto es averiguar su significado, pues todavía peor. Se trata de la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse y resolverse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

 Así que, después de esta definición, estoy completamente segura de que muchísimos de nosotros (es más, me atrevería a asegurar que todos nosotros) en algún punto de nuestras vidas le hemos hecho, en menor o mayor medida, a los procrastinadores, afectando severamente el progreso de las distintas facetas de nuestra vida.

 Pero lo más complejo del asunto es que la procrastinación es un trastorno del comportamiento que se deriva principalmente a aquella resistencia o dolor que se deriva de cambiar (voluntaria o involuntariamente) nuestras dinámicas cotidianas, ya sea laborales, escolares, familiares, sociales, emocionales, etcétera. Así que cuando este síndrome se hace presente lo más seguro es que detrás de él se encuentre oculto algún tipo de estrés o frustración que limita nuestra fuerza de voluntad para llevar a cabo tareas que estamos acostumbrados a realizar.

 Lamentablemente, la procrastinación es, además de un ladrón de nuestro tiempo, un factor que corta de tajo cualquier intención que podamos tener por superarnos en cualquier terreno de nuestra cotidianeidad. Además, qué feo es que muchos de nosotros por lo regular bromeamos con el “no dejes para mañana lo que puedas hacer… ¡pasado mañana!” a grado tal que ya lo hemos adoptado como una (terrible) filosofía de vida.

 Así que si te siente incapaz de poder llevar a cabo los proyectos que alguna vez te propusiste, presta atención a los siguientes tips que te voy a obsequiar:

1) Haz una cosa a la vez. No te satures de tareas y si tienes varios compromisos por cumplir te sugiero que comiences a resolverlos uno por uno, del más sencillo hasta el más complejo.

2) Establece plazos. Eso de ponerte un deadline para cumplir con “equis” o “ye” tarea no tiene nada de malo. Al contrario. Fijarte metas siempre ayudará a que el trabajo sea más fácil de acabar.

3) Haz las cosas “bien hechas”, no “perfectas”. Cuando nos obsesionamos con la perfección desgraciadamente acabamos por repetir las cosas una y otra vez hasta que acabamos por invertir demasiado tiempo en ellas.

4) Pasear y dormir sin pensar. Deja de “comerte” la cabeza todo el tiempo. Tienes que dedicar unas horas de tu día a no pensar nada. Manda de vacaciones tu cerebro un par de horas al día. Eso ayudará a despejarte.

5) ¡Ponte a trabajar! Deja de creer que todo aquello que realizas requiere de la aparición de la musa de la inspiración. No eres daVinci ni Einstein. Entrégate al esfuerzo y sé productiv@.

          Pero si tu estado de ánimo te tiene irremediablemente postrad@ en la inactividad y por más que intentas echarle ganas a las cosas de plano no consigues involucrarte en dinámicas de utilidad, siempre será muy válido que acudas con un especialista para que te realice un diagnóstico.

 Y no olviden que todos los sábados los espero en punto de las 23:00 horas en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (121 de Cablevisión y 121 de Sky).

 

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