Participación y Acción Social

Está claro que las grandes transformaciones no llegan solas, deben tener el acompañamiento y respaldo de la ciudadanía

En México están ocurriendo cambios en cuanto a la participación de la gente en las decisiones gubernamentales. Por ejemplo, en Jalisco, el Congreso local aprobó incluir en su Constitución figuras como: plebiscito, referéndum, iniciativa popular, presupuesto participativo, gobierno abierto, revocación de mandato y contraloría social. En Veracruz votaron para quitar el fuero a los funcionarios, desde el gobernador hasta los presidentes municipales y síndicos. En ambos casos, la aprobación a favor fue arrolladora.

Tanto en Jalisco como en Veracruz, será de gran relevancia la actitud que los ciudadanos asuman frente a los retos que les imponen este tipo de reformas. Por ejemplo, parecería muy difícil lograr que salgan a votar la mitad más uno de los ciudadanos que dieron el triunfo a determinado presidente municipal, con el objetivo de revocar su mandato, sin contar con los recursos millonarios que existen durante las campañas. O, en otro caso, habrá que garantizar la capacidad ciudadana para que los gobernadores, con su poder de movilización, no pretendan usar la revocación de mandato para presionar a presidentes municipales que les sean incómodos.

Dejando de lado los detalles y las “letras chiquitas” de los cambios legales, que marcarán el real alcance de los mismos, los ciudadanos tendrán un papel central si pretenden una nueva forma de participación. Su labor será no sólo de vigilantes, sino también de creadores y protagonistas de un nuevo momento de libertades bien ganadas.

Por otro lado, debemos recordar que la lucha y las conquistas por las libertades y la participación social, no son nuevas.

La reforma política aprobada en 2012 abrió la puerta para que los ciudadanos presenten ante el poder legislativo iniciativas que emanan de ellos. La iniciativa de Internet Libre Para Todos fue la primera de este tipo en la historia y exigía al gobierno dotar de puntos de acceso gratuitos a esta carretera de información.

En ese mismo paquete de reformas se aprobó la figura de Consulta Popular, como mecanismo para que los ciudadanos intervengan en la discusión pública de asuntos de trascendencia nacional; que tengan la capacidad de incidir en el debate y las decisiones del Estado. Esta figura fue estrenada con resultados adversos, porque las conclusiones obtenidas no fueron consideradas válidas por la autoridad.

Recordemos, como ejemplo, la consulta que buscaba evitar una reforma energética nociva para la sustentabilidad nacional.

Otra figura, la del presupuesto participativo, ya es una realidad en la Ciudad de México, donde los capitalinos deciden en qué usarán un porcentaje del dinero público, en beneficio de sus propias colonias.

Está claro que las grandes transformaciones no llegan solas, deben tener el acompañamiento y respaldo de la ciudadanía.

En estos momentos, un paso importante para generar una real participación social lo tenemos en el Senado, con la discusión del Sistema Nacional Anticorrupción. En este sistema hemos propuesto que el eje articulador recaiga, justamente, en el ciudadano. De entrada, que sea un ciudadano quien presida este nuevo ente que combatirá la corrupción, que es uno de los más graves padecimientos que tenemos cómo país, y que es causa de que millones de jóvenes vean como se escapan sus oportunidades de desarrollo por las tuberías de este mal.

El 17 de mayo se celebró el día mundial de Internet. En un encuentro con líderes digitales la comediante y bloguera Sofía Niño de Rivera, le preguntó al presidente de la República: “¿está listo el gobierno para un pueblo educado, que su educación venga más de Internet, que del sistema educativo?”, pero le faltó otra parte a esta reflexión: más allá de que los gobiernos, políticos y funcionarios asuman una actitud nueva, ¿está lista la ciudadanía para reconocer y ejercer la responsabilidad que le corresponde?
Yo estoy convencido que sí.

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