Nuevas tecnologías y política

Las demandas ciudadanas han encontrado una amplia ventana de exposición en las redes sociales

En los últimos años, hemos sido testigos de un México que cada día está más despierto. Un país que manifiesta de diversas formas su conciencia social, y que ha encontrado en las redes y el Internet, herramientas poderosas para comunicarse y organizarse.

Estoy convencido que el político que no logre transitar y aprovechar estas tecnologías de la información, tarde o temprano morirá de asfixia.

Las demandas ciudadanas han encontrado una amplia ventana de exposición en las redes sociales. Esto implica, a la vez, el reto de dejar atrás el acartonamiento de la clase política tradicional y la oportunidad de acercarse de manera diferente a la gente.

Los nuevos ecosistemas digitales son oxígeno puro para reconectar con la gente y construir un nuevo tipo de liderazgo, aquél que alejado de personalismos, busque articular y resolver los problemas de manera colectiva.

Un gran ejemplo de su utilidad y potencia lo encontramos durante el desastre natural que sufrió Guerrero por las tormentas Ingrid y Manuel. Durante la emergencia, las redes nos sirvieron para identificar necesidades con prontitud y enlazar la atención gubernamental para cientos de comunidades que se vieron afectadas.

Estos instrumentos también nos han permitido difundir el trabajo legislativo desde una óptica diferente. Por ejemplo, desarrollamos una serie llamada México sin corrupción para hablar con especialistas sobre este terrible padecimiento, lo que nos ha permitido viralizar propuestas de solución a cientos de miles de personas.

De igual forma, hemos transmitido de manera abierta, los debates sobre el Sistema Nacional Anticorrupción, lo que ha ayudado a diferenciar con toda claridad y en tiempo real, a aquellos legisladores que sí están a favor de combatir este cáncer, de aquellos que sólo dan declaraciones, pero que en los hechos, no tienen compromiso alguno.

Por último, desde hace un año, iniciamos la elaboración y difusión de un comentario semanal a través de Facebook (a.riospiter) llamado Reporte Jaguar. En él, buscamos fijar posiciones sobre temas de la coyuntura nacional e internacional, con especial atención en los temas de corrupción, impunidad y desigualdad.

Lo más valioso que ha dejado este ejercicio, es la retroalimentación con la gente. Cada semana escuchamos cientos de opiniones, críticas, propuestas. Este ejercicio nos ha permitido identificar una intensa comunidad de hombres y mujeres, especialmente jóvenes, que buscan incidir en la transformación de sus comunidades y con ello del país.

Hemos recibido mensajes de grupos que generan acciones para ayudar a su comunidad a prosperar en Sonora. A otros que realizan proyectos de estancias infantiles en Guerrero; y aquellos que promueven una agenda de ética y humanidad para el país desde Querétaro.

El siguiente paso es garantizar que estas experiencias se conecten unas con otras. Que exista aprendizaje y enseñanza de lo que se está haciendo en cada rincón del país. Esta difusión ayudará no sólo a acortar y compartir caminos, sino a fortalecer la percepción de fuerza y capacidad transformadora por parte de la propia sociedad.  Del mismo modo, estas acciones deben servir para impulsar cambios legislativos e institucionales que vayan de la mano con la energía social.

Una vez que han terminado las campañas, y a tan sólo tres días de la jornada electoral, es evidente que estos procesos cada día generan menor interés y dejan mayor insatisfacción. Más bien, a la mayoría de [email protected] [email protected], el tema pareciera darles flojera por decir lo menos.

Los liderazgos deben ser capaces de pensar fuera de la caja e idear propuestas innovadoras y es necesario hacerlo de la mano de los emprendedores sociales.

Aprovechemos el uso de estas tecnologías y dejemos de lado la política tradicional, pues al basarse en mercadotecnia y simple búsqueda de votos, en lugar de acercar, nos aleja cada día más de la gente.

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