Trabajo infantil, otra “área de oportunidad”

Los datos aquí expuestos sobre este panorama mundial no deben ser excusa de niños para no apoyar más en las labores de sus casas

Empiezo a sentir pena de traer contenidos y cifras como estos. Y no es masoquismo, sólo descripción de la realidad e interés por generar conciencia sobre el tema. También a mí me estrujan el corazón. El domingo pasado celebramos el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Aquí encontrará algunos números que ayudan a dimensionar mejor este triste panorama mundial.

Conviene tener claro primero a qué nos referimos cuando hablamos de trabajo infantil. No vaya a ser que un niño en casa, ¡menos los adolescentes!, quieran dejar de apoyar las actividades domésticas acusando de esclavitud a los padres. En este caso nos estamos refiriendo, así lo señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a aquel “trabajo que los niños no deberían realizar porque son demasiado jóvenes, y para el caso de que no lo sean, porque el trabajo es peligroso para ellos”.

Según las últimas estimaciones de la OIT, en el mundo hay 168 millones de menores en condición de trabajo infantil. Además, casi la mitad de ellos realizan trabajos peligrosos que atentan directamente contra su salud y formación. En México, las niñas y los niños ocupados son 2.5 millones. De ellos, la gran mayoría se encuentra entre los 12 y los 17 años, cuando deberían estar en la secundaria y en el bachillerato (Módulo de Trabajo Infantil 2013).

Por si fuera poco, muchos de estos niños no sólo trabajan. También lo combinan con otras actividades. El 49.1% —es decir, casi la mitad de ellos— también estudia y realiza quehaceres domésticos. El 24.3% combina el trabajo con quehaceres domésticos, sin estudiar (MTI 2013). ¡Qué difícil hablar de tranquilidad y esparcimiento para estas niñas y niños, con todo lo importante que es la diversión en la infancia!

Otro aspecto de gran relevancia es en qué trabajan nuestros niños. Las más recientes estimaciones nos dicen que el principal sector donde hay trabajo infantil es el agropecuario, con el 30.5% (MTI 2013). Es decir, trabajan en el campo, que no es precisamente la actividad más descansada, salubre, con prestaciones. Son datos que no extrañan pues el trabajo infantil se facilita en los sectores rurales e informales, que son, además, ámbitos generalmente desprovistos de prestaciones, seguridad social y supervisión gubernamental.

¿Cuánto ganan estos niños? 45.9%, casi la mitad de la población infantil que realiza actividades económicas, no recibe un ingreso. Le siguen aquellos que reciben hasta un salario mínimo (28.4%), es decir, quienes ganan hasta 73 pesos diarios. Y solamente el 1.2%, poco más de uno de cada 100, perciben ingresos mayores a tres salarios mínimos (MTI 2013).

La eliminación del trabajo infantil es cosa de todos. Requiere el compromiso, la supervisión y el castigo por parte de los gobiernos, pero también, muy especialmente, de las organizaciones de empleadores y de trabajadores, así como de las propias empresas y de los consumidores que mucho podemos hacer al no adquirir productos de empresas de las que se denuncie trabajo ilegal con menores de edad.

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