Retos del nuevo sistema penal

Dicho a grandes rasgos, incluye juicios orales; reparación de daños a través de la mediación; la posibilidad de que el inculpado acepte su responsabilidad y se evite un juicio más largo

Recientemente entró en vigor el nuevo Sistema de Justicia Penal en México. Dicho a grandes rasgos, incluye juicios orales; reparación de daños a través de la mediación; la posibilidad de que el inculpado acepte su responsabilidad y se evite un juicio más largo; y, finalmente, la presunción de inocencia: es decir, considerar al imputado inocente hasta que se demuestre lo contrario.

No obstante los 8 años de trabajo para conseguir la implantación del nuevo sistema, la adecuación de 2800 instalaciones, la capacitación de casi 400 mil funcionarios —ojalá así sea—, la impartición de justicia no amaneció muy distinta ni el domingo ni el lunes siguiente.

Es entendible. Hay un largo proceso de adaptación para que podamos evaluar su efectividad. Una efectividad que ha de reflejarse en el ánimo y la percepción social.

Hasta el 2014, 213 mil 48 personas realizaban funciones de Seguridad Pública en las corporaciones policiacas. 223 mil 656 personas estaban recluidas en los centros penitenciarios a cargo de las entidades federativas. 1 millón 580 mil 134 averiguaciones previas se abrieron en el 2014. 28 mil 200 víctimas del delito por cada 100 mil habitantes se reportaron en ese año.

Los ciudadanos nos damos cuenta que allá afuera se cometen muchos delitos, que además quedan impunes. Por eso, luego no queremos denunciar. Casi el 93% de los delitos no se denuncian o no tienen averiguación previa. Por algo el 67.7% de la población considera insegura la ciudad en que vive (ENVIPE 2015).

La percepción de inseguridad no se queda en una sensación. Te lleva a cambiar tus conductas, que es muy importante. La mayoría limitamos las salidas, especialmente de nuestros hijos menores, se dejan de usar joyas, de salir en la noche, de llevar dinero en efectivo o tarjetas, de salir a caminar o tomar un taxi (ENVIPE 2015).

Indudablemente, ante este panorama, también hacemos juicios sobre la efectividad de la autoridad. Salvo la Marina y el Ejército, un segmento poblacional muy alto piensa que las distintas corporaciones policiacas sirven poco o nada.

 

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