La columna de Ibero 90.9: la crisis y el silente boicot a un mes de Río 2016

Desde el mismo Cono Sur se han levantado voces de deserción para la competición

Por @IBERO909FM

Como lo pudimos notar en Brasil 2014, el antiguo gobierno de Lula Da Silva fue demasiado ambicioso al intentar abarcar los dos máximos eventos deportivos de manera seguida. Los resultados a menos de un mes; problemas de abastecimiento de agua, instalaciones casi a punto, un tren ligero a marchas forzadas, inseguridad a la alza, la paranoia del virus del Zika, una debacle política y económica equiparable a la vivida en los ochenta y un pueblo dividido entre la opulencia y la tristeza de los Juegos que los dejan en una ruina moral como nación.

Los XXIX Juegos Olímpicos de Río 2016 serían los terceros  cerca del Trópico de Capricornio, la ilusión de Sudamérica. Sin embargo, desde el mismo Cono Sur se han levantado voces de deserción para la competición, ya sea por el temor a un piquete de mosquito o por la apatía de los deportes profesionales a ceder atletas para la justa. La renuncia del DT de la selección de fútbol sub-23 de Argentina y su posible ausencia del certamen abre una cloaca de corrupción añeja que no sorprende a nadie. Chaparrón que al parecer ya escampó en la AFA.

Pero las noticias desde el sur no son un caso aislado. En México la vergüenza después del 7-0 en la Copa América Bicentenario ha puesto en evidencia la mala gestión de las selecciones nacionales al no poder negociar los refuerzos para defender el título obtenido en Londres, lo que ha dejado solo al Potro Gutiérrez a gestionar las piezas faltantes de sus esquema y tener que recurrir a viejos héroes como Oribe Peralta.

Pero hay algo más inquietante sobre estos juegos. En nuestro país existía una competencia paralela a las justas universales; desde Seúl 88, Imevisión (hoy TV Azteca) innovó en sus transmisiones incluyendo el humor versátil de Andrés Bustamante, Víctor Trujillo y Ausencio Cruz. Las dos televisoras más grandes del país calentaban los Mundiales y Juegos Olímpicos desde meses atrás, nutriendo nuestras noches de ocio con información cultural y deportiva desde la hilaridad a través de la pantalla. Los patrocinadores nos bombardeaban a consumir los aros olímpicos en todos lados. Pero en esta ocasión, los derechos de transmisión le pertenecen a América Móvil, propiedad de Carlos Slim, por lo que pareciera que las cadenas de televisión abierta hacen mutis a manera de boicot comercial contra la justa. El lucro sobre el deporte y su impacto social.

Lo cual nos da cierta nostalgia de ver en cualquier tv a los grandes atletas de siempre como verdaderos dioses del Olimpo en el panteón de nuestro inconsciente colectivo y nos recuerda que aunque para nosotros sea verano, en el Cono Sur ya comenzó el invierno.

Los XXIX Juegos Olímpicos de Río 2016 serían los terceros  cerca del Trópico de Capricornio, la ilusión de Sudamérica. Sin embargo, desde el mismo Cono Sur se han levantado voces de deserción para la competición, ya sea por el temor a un piquete de mosquito o por la apatía de los deportes profesionales a ceder atletas para la justa. La renuncia del DT de la selección de fútbol sub-23 de Argentina y su posible ausencia del certamen abre una cloaca de corrupción añeja que no sorprende a nadie. Chaparrón que al parecer ya escampó en la AFA.Pero las noticias desde el sur no son un caso aislado. En México la vergüenza después del 7-0 en la Copa América Bicentenario ha puesto en evidencia la mala gestión de las selecciones nacionales al no poder negociar los refuerzos para defender el título obtenido en Londres, lo que ha dejado solo al Potro Gutiérrez a gestionar las piezas faltantes de sus esquema y tener que recurrir a viejos héroes como Oribe Peralta.Pero hay algo más inquietante sobre estos juegos. En nuestro país existía una competencia paralela a las justas universales; desde Seúl 88, Imevisión (hoy TV Azteca) innovó en sus transmisiones incluyendo el humor versátil de Andrés Bustamante, Víctor Trujillo y Ausencio Cruz. Las dos televisoras más grandes del país calentaban los Mundiales y Juegos Olímpicos desde meses atrás, nutriendo nuestras noches de ocio con información cultural y deportiva desde la hilaridad a través de la pantalla. Los patrocinadores nos bombardeaban a consumir los aros olímpicos en todos lados. Pero en esta ocasión, los derechos de transmisión le pertenecen a América Móvil, propiedad de Carlos Slim, por lo que pareciera que las cadenas de televisión abierta hacen mutis a manera de boicot comercial contra la justa. El lucro sobre el deporte y su impacto social.Lo cual nos da cierta nostalgia de ver en cualquier tv a los grandes atletas de siempre como verdaderos dioses del Olimpo en el panteón de nuestro inconsciente colectivo y nos recuerda que aunque para nosotros sea verano, en el Cono Sur ya comenzó el invierno.

Jano Vargas colabora en Ibero 90.9.

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