La columna de Toño Esquinca: la fuerza de vida es el amor

Si usted deja de ponerle amor a todo lo que hace, su vida comienza a descomponerse: en sus relaciones, en su trabajo, en sus emociones y en sus pensamientos

La vida se sostiene con amor, y no hay otra manera en que pueda hacerlo. No la idea del amor romántico, sino del amor como la fuerza que da poder, sustento y viabilidad a que la vida en todo sentido pueda generarse. El amor es la fuerza de gravedad que nos mantiene unidos a la Madre Tierra, y por tanto, es lo que hace posible que tengamos esta experiencia material. Comprender esto sirve para reproducir esta fuerza en nuestros actos.

Si usted deja de ponerle amor a todo lo que hace, su vida comienza a descomponerse: en sus relaciones, en su trabajo, en sus emociones y en sus pensamientos. El amor es lo que da orden y nos alinea con la inteligencia suprema. Si usted quiere componer algo rápidamente, ámelo a través de la comprensión y de la aceptación, y entonces lo habrá regresado de nuevo al orden. Las relaciones complicadas, las carencias, las disarmonías, vienen en su mayor parte de no generar amor por lo que tiene. El concepto de ser agradecido por cada cosa que tenemos y que no tenemos, es en realidad un generador de amor, porque lo mueve a usted de la queja, del resentimiento, de la envidia, de la soberbia, de la crítica, del odio y de la separación, para dar lugar a la idea de que todo, al final, es un regalo: la vida concediéndonos el paso por esta experiencia, sea como sea.

A todos los niveles y desde nuestro punto de actuación, podemos preguntarnos ¿cuánto amor le estoy poniendo a lo que hago?, ¿realmente estoy haciendo mi mejor esfuerzo para amar esto o aquello o sólo hago como que amo, pero únicamente me hago el tonto? Se ha probado científicamente que el amor genera frecuencias más armoniosas al ser medido con un electrocardiograma, entonces abrirse al amor no es una idea romántica y metafórica, es un hecho real, físico y comprobable. No tenga miedo a entregar su amor, déjese infundir por él hasta en la cosa más pequeña; comience con los seres que dice amar, aceptándolos y honrándolos tal y como son; no les ponga condiciones, porque entonces no es un acto de amor, sino de pura conveniencia; y después atrévase a extender sus limitaciones para amar lo que no conoce, a todas las formas de vida, en todas partes. Cambie su postura, física y mental, camine con el pecho erguido y abierto, no se proteja de que también los demás le amen.

No se queje y comience a dar lo que quiere recibir, esto activa la rueda de ida y vuelta, y alquien tiene que empezar ¿qué no? Siempre parta de sí mismo y no espere eternamente a que las condiciones cambien para cambiar usted. Todos queremos un cambio, pero ¿todos queremos cambiar? Es la respuesta que contiene una clave muy poderosa. Amar lo que es amable es fácil. La fuerza verdadera del amor radica en amar justo lo que usted no quiere amar y a lo que opone resistencia justificando su desamor con excusas. La fuerza del amor implica grandeza, porque es justo cuando viene el reto, lo desafiante, que usted se coarta la oportunidad de romper sus barreras y declina a favor de lo mismo de siempre, o decide crecer. La pérdida no es para lo amado, sino para usted ¿lo ha pensado? No se reste a sí mismo, sume a su experiencia, ¿cómo? a través de la aceptación genuina.

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