La columna de Toño Esquinca: ¿un futuro mejor?

Algunas tradiciones afirman, por ejemplo, que robar genera uno de los peores efectos o “karmas” para la propia vida y la de los descendientes

A veces resulta inverosímil cómo somos ciegos ante el sencillo principio de asumir que lo que damos a los demás tarde o temprano vendrá de vuelta. Lo creamos o no, así es como funcionan las leyes del universo descritas en los libros sagrados de prácticamente todas las tradiciones espirituales y religiosas. Por eso más vale tratar bien al prójimo, porque es más próximo de lo que pensamos; no lo calumnie, no hable mal de él, no lo critique, no lo demerite, no intente mostrar superioridad (porque muy seguramente no la tiene), no lo agreda, no lo ofenda, no lo obstaculice, no le haga guerra sucia, no le complique la vida, y mucho menos, le robe.

Sería muy bueno que existiera un dispositivo para rastrear los efectos de los actos que cometemos con los demás para ver su conexión directa con lo que nos ocurre ¿se imagina usted los cambios que veríamos en la manera en que vivimos? Algunas tradiciones afirman, por ejemplo, que robar (lo que sea: ideas, proyectos, conceptos, personas, dinero, cosas) genera uno de los peores efectos o “karmas” para la propia vida y la de los descendientes, incluso -si se cree en otras vidas- para las vidas futuras por las que transitemos. No debería extrañar entonces que abuelos que robaron, vieran a sus nietos en serias dificultades para tener prosperidad.

Las leyes de la vida son completamente incluyentes, es decir que no exentan a nadie por más poderoso, rico o influyente que sea. La vida es como el juego de serpientes y escaleras, y fortuna o infortunio son creados por nuestras decisiones a cada paso del camino. No compre espejos a cambio de oro; manténgase alejado de la satisfacción inmediata y momentánea si es que con ella está comprometiendo lo más preciado: su integridad física, mental y espiritual. Cuando usted cuida a los demás seres, está acariciando a la vida misma, por eso es que ésta no tarda en traerle de vuelta incontables regalos a manera de agradecimiento. Sea consciente de esta verdad, y experimente ser su propia fuente de bienestar. Deje de darse medianamente o de dar lo peor de usted, ya que ahí radica en gran medida el secreto de sus males. Es fundamental que a todos los niveles de la sociedad: actores políticos, mediáticos, organizaciones, servidores públicos y privados, sociedad civil, familias e individuos, abramos los ojos a éste y a otros principios básicos. En contraste, es completamente funesto ignorar estas leyes y continuar la vida como si no pasara nada, pero queriéndola componer siempre.

El perpetrador poderoso de hoy, será el niño desprovisto del mañana, sin vuelta de hoja: es la ley. Inspírese en aquello que más valore, y consérvelo a largo plazo siendo generoso, bondadoso, abierto, honesto, transparente, amable, leal, directo, agradable, responsable, justo, compartido, realizado, y pacífico; pues esta es la verdadera y más efectiva manera de heredarles a sus sucesores un mejor futuro.

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