Las escalofriantes estadísticas del suicidio

Campeche, Aguascalientes, Chihuahua y Yucatán son las entidades que presentan la mayor tasa por cada 100 mil habitantes

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¿Cuáles son los motivos de la insatisfacción con la existencia? Los hay tantos como historias de cada ser humano: relaciones personales, el desamor —por ejemplo— o la falta de amigos, el trabajo que desempeñamos, el lugar donde vivimos, ¡el dinero!, los logros que no hemos alcanzado en la vida, nuestra salud y, en general, la perspectiva sobre el futuro; fuente inagotable de preocupaciones.

En la columna del miércoles anterior referí algunas ideas en torno a la satisfacción con la vida reportada por los mexicanos. Las estadísticas muestran que, en general, la mayoría estamos —por lo menos— moderadamente satisfechos con nuestra historia. Aunque también encontramos un pequeño grupo, aproximadamente del 2%, muy insatisfecho. 

En este marco se inscribe, en mi opinión, la máxima negación de la vida que es el suicidio. Un tema de tal nivel, de tal profundidad, que —decía Albert Camus— es “el único problema filosófico verdaderamente serio. Juzgar si la vida es o no digna de vivirse es la respuesta fundamental a la suma de preguntas filosóficas”. 

En 2012, sucedieron aproximadamente 804 mil suicidios en el mundo, colocándose como la décimo quinta causa de muerte. En México tenemos información hasta el 2014, cuando se registraron 6 mil 337 suicidios. Esto representa el 1% de las muertes ocurridas y registradas en ese año.  Al igual que en el contexto mundial, los suicidios en México presentan una tendencia creciente (Cfr. lNEGl).

Podríamos pensar que las entidades federativas con mayores índices de violencia o de pobreza son aquellas donde más suicidios ocurren. La estadística nos va a sorprender. El comportamiento de los suicidios en 2014 por entidad federativa muestra que Campeche, Aguascalientes, Chihuahua y Yucatán son las entidades que presentan mayor tasa de suicidios por cada 100 mil habitantes. En tanto que Oaxaca, Morelos y Guerrero, presentan las tasas más bajas (Cfr. lNEGl).

Dos datos que me resultaron sorprendentes. Es en los jóvenes de 18 a 29 años donde mayor promedio de satisfacción se reporta. Al mismo tiempo, es entre los 15 y los 29 años donde el promedio de suicidios es más alto. Ahí sí me animo a hacer una conjetura. Tal vez sucede de esta manera porque es una época de la vida que se vive a tope, con el acelerador hasta el fondo, y donde aún falta experiencia para evaluarnos con más horizontes.

También me sorprendió que, por lo general, los hombre reportamos mayor satisfacción con la vida que las mujeres. Sin embargo, los suicidios son consumados, en un 80%, por hombres (Cfr. lNEGl).

La persona que considera el suicidio sufre intensamente. Seguramente pasará por duros momentos llenos de tristeza y sobre todo desesperanza, que es precisamente la imposibilidad de ver días más buenos. Por ello se dice que el suicidio es una respuesta definitiva a un problema temporal. 

Entre muchas alternativas, este Día Mundial para la Prevención del Suicidio celebrado el pasado 10 de septiembre, es buena ocasión para estar más alerta respecto a la sensibilidad de las personas cercanas y para pensar que lo que ahora vivimos, no será definitivo. “Siempre vendrán tiempos mejores”, cantaba Yuri.

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