Instrucciones para envolver un regalo

En estas fechas no sólo es difícil encontrar el regalos perfecto, sino también la envoltura adecuada

Instrucciones para envolver un regalo

Para ser leídas con: Wrapped Around Your Finger, de The Police

Paso 1. Procure tener algo qué envolver

Usted y yo conocemos varias personas (o dicen serlo) que valoran más la envoltura que el regalo. Son las mismas que en un centro comercial orbitan alrededor de las galaxias de los estantes de las fragancias para, sin importar si huele a cardamomo o a chapopote, hacer que la motivación del fabricante esté puesta un 90% en el frasco. Así como sucede con el 90% de las cosas que usted tiene a la vista.

Paso 2. Procure que la envoltura tenga algo que ver con el regalo (y éste con su intención de dar)

La satisfacción de ver, no que el obsequio iluminó el rostro del destinatario, sino que todos los presentes se dieron cuenta de lo caro y elaborado que es, representa una de las verdaderas metas a conseguir con su regalo: lograr el peleado reconocimiento público y que ulteriormente, la gente hable bien de usted ¿por cuántos minutos?.

Paso 3. Evite un solo pliegue (en su frente y en el regalo)

Si no sabe planchar, aproveche. Llegó el momento en el que la satisfacción que sólo este noble arte puede otorgar se manifiesta de manera prodigiosa. Usted puede conocer la estructura más básica de una persona mirando tres acciones: cómo conduce un auto, cómo se comporta en una larga fila y cómo envuelve un regalo. Tenga en cuenta que la paciencia, la más noble de las virtudes humanas (entre otras destrezas de su conducta) será decisivamente puesta a prueba aquí. Por ello le recomiendo tener sus pedazos de cinta adhesiva previamente cortados y dispuestos al filo de la mesa. Preste atención al detalle de cómo envuelve el regalo: tómelo como sólo un médico sabe examinar y tranquilícelo cerrando la herida con precisión. Procure sonreír mientras pide el bisturí sólo para refinar el detalle estético. Así: diviértase, recuerde que (todo) esto no es más que un juego y como tal, tiene la opción de disfrutarlo o padecerlo. Sea un regalo o un pacientito.

Paso 4. Seleccione el pantone exacto para su moño

Imagine todo lo que puede representar el moño de su regalo: desde la detestable escena de un suburbano tiradero de basura ardiendo en llamas (y un perro ladrando a lo lejos), hasta la figura desnuda de su bondadosa estampa bajando un racimo de regalos del Olimpo y entregando justo éste a quien le rinda mayor pleitesía. Así de importante ha de ser el color del moño: no desdeñe el tono, la saturación ni el brillo para lograr la significación precisa.

Paso 5. Use sabiamente la tarjeta que llevará ese regalo

La tarea de abrirse paso en el cruel anonimato de los dadores de regalos conlleva un importante gasto energético que sólo alguien con el ego competente puede cargar. Proteste lo necesario: desee felicidad, mande abrazos y besos que ni por asomo daría, juegue a intentar ser amable. Al fin, se trata de adornar una envoltura.