¡¡¡Vámonos a los XV de RubÍ !!!

El próximo 26 de diciembre se realizará la fiesta que se viralizó en redes sociales cuando el padre de la quinceañera hizo el anunció público

Por Fernanda Tapia

Después de haber subido como la espuma tanto Lady Wuuu como Rubí, en la redes sociales, probaron que en las grandes televisoras no tienen mayor rating. Sin embargo, ahora les pusieron cientos de representantes para lidiar con la jauría de periodistas y supuestos medios que los asedian para entrevistas. Lograron, por lo menos, que el ex taquero tenga ahora unos pesitos extra haciendo entrevistas y presentaciones y, por otro lado, que la jovencita se le haya nombrado embajadora turística de su estado: San Luis Potosí. Por eso hoy analizaremos el obscuro origen de la fiesta de XV años en América, Latinoamérica y anexas

Pensaremos que esta jalada del vestido, los padrinos y los valses vendría siendo algo como de mediados del siglo XX, pues cuicuiri. Resulta que las culturas precolombinas como la Azteca y la Maya, como muchas otras en el mundo entero y a lo largo de la historia, realizaban rituales de pubertad.

Los ritos de paso de los varones normalmente incluyen demostrar que era lo suficientemente maduro como para cazar una presa con sus propias manos y poder así ser parte productiva de la comunidad.

En el caso de las mujeres, y con este machismo que se vive desde hace miles de años, el rito de pubertad se llevaba cabo por estos lares “con la intención de indicar que la pequeña hija, que está entrado a la vida adulta, ya no sería tratada como una niña y un hombre podría tomarla para reproducirse.

Para variar, la mujer nomás por sus genitales era trasladada de volada a una escuela llamada telpochcalli donde se aprendían tradiciones de su cultura e historia y así las preparaban para el matrimonio.

Como vemos, el machismo cabalgante secula seculorum. Desde que el tal Pericles dijo que las mujeres ya no votarían en Grecia, a menos que pertenecieran a un hombre como hija, esposa o esclava se jodió la cosa. Pero para que vean que por acá también nos las gastamos, el amor romántico en la época prehispánica no existía, es decir, los matrimonios eran arreglados durante toda la antigüedad.

El bailecito este de los 15 años no era sino el escaparate para promover a las damiselas. Luego llegaron los gachupines, con toda su imposición de las creencias católicas, y no abolieron todas las tradiciones indígenas, por el contrario, hasta la sacralizaron como el mentado bailecito, que aunque intentaron prohibirlo, los indígenas siguieron llevándolo a cabo.

“El verdadero objetivo de esta tradición era mostrar a la nueva señorita en sociedad, hacerle saber a los demás que su hija no es más una niña, sino una linda señorita que está esperando casarse”. Lo veas como lo veas, se sigue viendo a la mujer como una posesión que sirve para generar más riqueza mediante tratos o acuerdos.

Los festejos de pubertad se ven desde los antiguos aztecas y las costumbres que ya traían las familias acomodadas y adineradas de la Nueva España, quienes invitaban a todas las otras familias que tuvieran hijos jóvenes, con la intención de “emparejarlos”, casar a su hija con el chico que mejor le convenga a los intereses de la familia.

Se realizaba una fiesta, una cena y un baile, ahí era cuando los chicos eran presentados. ¿De dónde creen que surgen los “chambelanes”? y éstos eran los posibles candidatos a ganarse el tulipán o “tesorito”, literal, de esa tierna señorita.

Cabe mencionar que si la chica no era “pura y casta” no podía tener esta fiesta. “Estrenarla” era un privilegio sólo para el joven afortunado que se case con ella.
Chiales. Ya ni recuerdo cuántas de mis amigas bailaron sus 15 años esperando su primer bebé, eso sí, bien fajadas para que no se les notara… y el novio era el chambelán que menos bailaba. Detrás de toda esta celebración está el dinero y la avaricia. Se narraban de aquellas épocas muchísimas fugas de jovencitas que trataban de huir.

Si eran atrapadas eran castigadas en las plazas públicas, y lo mismo el galancete, que podría incluso llegar a ser castigado con la muerte.
Ahora bien, el amor romántico, la verdad, tampoco ha probado tener mucho éxito. Ya los especialistas aseguran que casarse enamorado es una muy mala decisión, pero ¿de donde salen los sweet 16? En Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico se festejan los Dulces Dieciséis.

Y aunque me parece que no alcanzan los grados de paroxismo del festejo latino, también estos tienen lo suyo. Allá esperan un año más por ser cuando adquieren más derechos y obligaciones ya como ciudadanos, por ejemplo, el permiso para manejar. En Europa tampoco cantaban mal las rancheras, allá se hacían los llamados “bailes de debutantes”.

LO CHIDO

• Otra famosa debutante que logró llevar una vida plena fue Jackie Kennedy, hoy más conocida como Jackie O. Fue la debutante del año en 1947. Debutó en una sencilla, pero elegante, fiesta en su casa familiar de Newport junto a su hermana Caroline Lee. Luego fueron fotografiadas juntas por el gran fotógrafo de la época Cecil Beaton para un reportaje sobre las hermanas Bouvier para la Vogue americana. En 1953 se convirtió en la esposa de John F. Kennedy y en 1961 en la primera dama de los Estados Unidos, hasta la trágica muerte de su marido en 1963. Sin embargo, ella le siguió dando vuelo a la hilacha. • Cornelia Guest: en 1982, su debut puso nuevamente de moda al debut en sociedad en Nueva York. La hija de la legendaria musa de la moda y personificación en carne y hueso del refinamiento, C.Z. Guest, no pudo más que seguir los pasos de su madre y convertirse en la debutante del año. La fiesta tuvo la cobertura de Time, Life, People y The Washington Post.

Descendiente por el lado paterno de Winston Churchill, heredera del imperio del acero de Guest and Phipps, ahijada de los duques de Windsor e íntima amiga de Andy Warhol, Cornelia unía el encanto relajado de la alta sociedad neoyorquina con una rebelde actitud rocanrolera. Fue la principal celebutante de su época y con los años se convirtió en la imagen de los cosméticos La Prairie, escribió sus memorias y se dedica actualmente a la equitación y a abogar por los derechos de los animales.

LO QUE CALIENTA

• Los inmigrantes británicos llevaron a Estados Unidos la costumbre de presentar a sus hijas en sociedad. Generalmente la presentación en sociedades se realizaba de manera individual. Las presentaciones en sociedad grupales se diferenciaban con el nombre de Cotillion, palabra con cierto sentido peyorativo, pues lo ideal era que la chica debutara sola, pero como no todos podían permitirse esto, distintos clubes empezaron a promoverlos.

• Bárbara Hutton: conocida como “la pobre niña rica”, al suicidarse su madre, cuando ella tenía sólo seis años, heredó una de las fortunas más grandes de su tiempo. Creció sola, al cuidado de tutores. La heredera de Woolworth hizo su debut en sociedad en 1933 en una extravagante fiesta en el Hotel Ritz-Carlton de Nueva York. La fiesta tuvo un costo de 60 mil dólares (el equivalente a un millón de dólares de hoy), lo que en plena depresión, fue todo un escándalo.

• Atormentada por la prensa, se vio obligada a partir a Europa tras su polémico debut. En su vida adulta fue tan desdichada como en su infancia, se casó siete veces, pero murió sola, sumida en la drogadicción y el alcoholismo. Como si esto fuera poco, al morir, de su fortuna de más de 150 millones de dólares ¡sólo le quedaban tres mil en su cuenta bancaria!

ARRIBA

Brenda Frazier: considerada la debutante más famosa de la historia, su debut, en 1938 en el Waldorf-Astoria, fue retratado por la revista Life, apareciendo Brenda en la portada de la misma. El término “Celebutante” fue creado para describir a esta joven de la alta sociedad neoyorquina. Cuentan que era tan cuidadosa de su apariencia, que a veces terminaba con el cuello adolorido por no moverlo por horas para tener un porte elegante y un peinado perfecto.

ABAJO

Su vida, que parecía tan perfecta, en realidad fue muy triste. Tuvo dos matrimonios fallidos, sufrió de anorexia y bulimia y de numerosos desórdenes nerviosos. Al final, la más famosa e icónica socialité, terminó viviendo aislada como una ermitaña.

PARA PENSARLE

Y para los que piensan que el asunto de Rubí ya es un exceso de los medios, chéquense estos otros casos: Lil Wayne no escatimó en nada para darle felicidad y alegría a su hija en su fiesta y le regaló un Ferrari, hizo que llegara en una carroza como de cuento de hadas y contrató a Nicki Minaj para que le cantara. Todo esto le costó más de 2 millones de dólares. Aaron Reid, hijo de otro de los productores musicales más influyentes del momento, fue objeto de una celebración a lo grande en la que tocaron Kanye West, P. Diddy y Jay Z. La familia Reid se había mudado de ciudad, de Atlanta a Nueva York, por lo que el hijo no conocía a mucha gente, así que decidieron hacerle una fiesta a lo grande, para que hiciera nuevos amigos. Le costó al papá 3 millones de dólares. Priya Kothapalli puede pertenecer a una de las culturas que menos respeta los derechos humanos y civiles de las mujeres, pero qué tal se las gastan en las pachangas. Su padre es uno de los cardiólogos más respetados de Medio Oriente y no escatimó ni un sólo peso en la fiesta de su hija. Rentó una agencia de fiestas que le cobró por todo el asunto 300 mil dólares. A parte de eso, sumamos el paseo en yate, el Mercedes Benz de regalo y las joyas. La fiesta del millón de dólares.

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