¿Qué balance le deja a México el 2016 y cuáles son los retos para 2017?

Casos como el de Nochixtlán marcaron al 2016, mientras que el triunfo de Donald Trump en EU será un tema importante del próximo año

Por Mariana Gómez del Campo

Mariana Gómez del Campo

El 24 de noviembre de 1992, Isabel II, en el marco de la celebración de sus 40 años de reinado, señaló “este no es un año el cual miraré con total placer”. Pareciera que las palabras de la reina británica, describirían el 2016 a nivel nacional y global.

Iniciamos el año con la reaprehensión de Joaquín Guzmán Loera, tras casi seis meses de una inverosímil e imperdonable fuga; en febrero, tuvo lugar el motín en el penal de Topo Chico en Monterrey, ambos eventos pusieron de manifiesto la debilidad del sistema penitenciario y la necesidad de reformarlo ya que prácticamente no sirve para readaptar, pero sí para el fomento de la corrupción y la violación reiterada de los derechos humanos.

Más avanzado el año, previo a las elecciones del 5 de junio, el PRI se negó rotundamente a discutir las leyes secundarias que darían vida al Sistema Nacional Anticorrupción. La ciudadanía le dio una lección al PRI-Gobierno viviendo una derrota contundente en 7 de las 12 gubernaturas que se disputaron; fue particularmente destacable que el PAN haya tenido triunfos históricos en Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz que pusieron fin a 84 años de gobiernos priistas de forma ininterrumpida.

Pero no aprendieron la lección, tan sólo 10 días después de las elecciones, en el Senado, 59 legisladores votaron en contra de que todos los funcionarios tuvieran la obligación de presentar sus declaraciones con el formato de la plataforma de la #Ley3de3: 52 del PRI, 6 del PVEM y 1 independiente.

Días más tarde, ocurrió el lamentable enfrentamiento entre elementos de la Policía Federal y manifestantes de la CNTE en las inmediaciones de la población de Nochixtlán, en Oaxaca; el saldo fue de 8 personas que perdieron la vida y más de 100 heridos. Este suceso, que investigamos de forma cuidadosa en el Congreso, mostró que los operativos de este tipo deben tener una mejor coordinación y deben ser acompañados por funcionarios de la CNDH que den constancia y eviten la violencia.

En agosto, el diario Reforma publicó una encuesta en la que el 74% de los mexicanos desaprueba la gestión del Presidente Peña Nieto y perciben un aumento en la pobreza y la violencia del país, siendo el presidente peor evaluado desde el sexenio de Ernesto Zedillo. Impresión reforzada por lo ocurrido el 31 de agosto, cuando el entonces candidato republicano Donald Trump fue recibido por el Presidente de la República en Los Pinos con todos los honores de un jefe de Estado, lo que indignó a millones de mexicanos y causó un shock a nivel internacional. La victoria del republicano en la jornada del 8 de noviembre, continuó un proceso de depreciación del peso mexicano, en este sexenio pasamos de un tipo de cambio de 12.50 a uno por encima de los 20 pesos. En tan sólo 3 días, el peso mexicano perdió más del 15% de su valor.

En 2017, entraremos en la recta final de cara a la sucesión presidencial de 2018, enfrentaremos la presidencia de Trump, se pondrá a prueba la capacidad del gobierno para defender los tratados comerciales internacionales, así como los derechos humanos de nuestros connacionales en el exterior. También se deberán abordar en el Congreso grandes temas como la labor del Ejército en las calles, la implementación de la Fiscalía General y el nombramiento del Fiscal Anticorrupción.

Ha sido un año difícil para México, pero 2017 representa una oportunidad para recomponer el camino, para sacar provecho, por fin, a las reformas estructurales, para sembrar la semilla de una nueva relación de México con el mundo y actuar de forma proactiva de cara a los retos que afronta nuestro país en el contexto regional. México tiene mucho que dar, es hora de demostrar que hemos sido y somos capaces de superar cualquier desafío.

Marcela Guerra

El año 2016 fue difícil para México y los mexicanos. Las tendencias de bajo crecimiento económico mundial de la mano de turbulencias financieras y la incompleta implementación de las reformas estructurales, provocaron escepticismo en gran parte de la población.

El triunfo electoral de Donald Trump y del partido republicano en el Congreso de Estados Unidos, fueron acontecimientos que de manera inmediata sumaron incertidumbre mundial. La proximidad geográfica y el hecho de que nuestro país haya estado en el centro de esa campaña electoral, explica que los mexicanos nos sintamos inquietos y en alerta ante la revisión inminente de una agenda bilateral en la que comercio, frontera y migración serán los temas predominantes.

Lo anterior, sumado a la alternancia producto de procesos electorales evidenció grados de corrupción en las entidades federativas y abuso de poder de ciertos ex gobernadores, que de la mano del aumento de casos de extorsión, robo de vehículos, robo a casa habitación, fraude y amenazas, generaron que la percepción de inseguridad subiera en 1.9% y que 72 de cada 100 mexicanos se sientan inseguros.

Sin embargo, en el Congreso fueron avaladas la Ley General de Víctimas; la de Justicia Cotidiana; la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano; Protección de Datos Personales; creación del Registro Nacional de Cáncer y el uso de mariguana con fines medicinales.

La entrada en vigor de los sistemas Nacional Anticorrupción y de Justicia Penal representan un paradigma a través del cual se ha decidido combatir a la impunidad, el peor enemigo de nuestra sociedad. La neutralización de más de 100 líderes del crimen organizado y el inicio de las investigaciones contra ex gobernadores, corroboran esta afirmación.

En medio de las condiciones adversas también debe reconocerse que en esta administración se ha batido récord al generar 2 millones 330 mil empleos.
Sociedad, gobierno, empresarios y academia hemos coincidido en ver la coyuntura como una oportunidad para repensar cómo debemos aprovechar la amplia red de tratados comerciales que tenemos con más de 40 países; cómo aprovecharemos las capacidades y el talento de nuestros migrantes en retorno; cómo haremos valer el consenso que tenemos para rechazar la eventual construcción de un muro en la frontera; cómo rescataremos los exitosos mecanismos de cooperación que permiten que haya un millón de cruces de personas todos los días por la frontera compartida, producto de nuestra política de libre comercio y cómo hacer para que la planta productiva nacional promueva el desarrollo incluyente.

Estos retos inmediatos están propiciando la unidad que es indispensable fortalecer, a fin de que se convierta en un frente nacional que defienda con firmeza durante 2017, los valores y los objetivos que no están sujetos a negociación: el respeto, la dignidad, la paz y el bienestar de los mexicanos.

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