¿Es tiempo de apoyar al mercado nacional o abrirse a nuevos horizontes?

Bajo el principio del libre comercio, México siempre ha buscado nuevos horizontes a través de tratados comerciales que brinden certeza jurídica a los empresarios e inversionistas

¿Es tiempo de apoyar al mercado nacional o abrirse a nuevos horizontes?

 

Marcela Guerra

Bajo el principio del libre comercio, México siempre ha buscado nuevos horizontes a través de tratados comerciales que brinden certeza jurídica a los empresarios e inversionistas. Este método nos ha resultado eficaz para crear más empleos y promover crecimiento económico.

Si bien es cierto que Estados Unidos es nuestro principal socio comercial, nuestro país se reconoce como una nación de pertenencias múltiples. De allí que tengamos un firme compromiso por fomentar la integración económica con Chile, Colombia y Perú mediante la Alianza del Pacífico, y que además estemos buscando la actualización del tratado global con la Unión Europea.

El camino que ha elegido México no se contrapone con el apoyo y fortalecimiento al mercado nacional, es complementario.

Las políticas públicas que esta administración ha promovido, como la del fomento al emprendimiento y a las exportaciones de las pequeñas y medianas empresas; la legislación que el Congreso Mexicano ha aprobado mediante las modificaciones a la ley de sociedades mercantiles para facilitar la creación de empresas, son muestras claras de la atención que le conferimos al mercado interno.

Ante la nueva época que enfrenta el comercio global, México debe redoblar esfuerzos para fortalecer la industria nacional, fomentar el consumo interno y facilitar círculos virtuosos que reactiven la economía y permita a nuestras empresas competir internacionalmente, aprovechando la extensa infraestructura institucional que ofrecen los 12 tratados de libre comercio que tenemos con más de 40 países.

El inicio de una nueva administración en Estados Unidos con tintes proteccionistas, nos impone la tarea de revisar nuestros modelos de creación de valor y nuestras capacidades para innovar. México es un país con talento y creatividad.

Hay mucho por hacer en materia educativa y en la vinculación del desarrollo pedagógico con prácticas profesionales en fábricas y empresas, ingredientes clave para incrementar la competitividad del país.

Necesitamos aprovechar al máximo los instrumentos comerciales, los Acuerdos de Complementación Económica y los 32 acuerdos de promoción y protección recíproca de inversiones APPRIS que representan ventajas y oportunidades. Hacia allá debemos enfocar nuestra mirada para conquistar a los consumidores de esos mercados.

México cuenta con bases macroeconómicas sólidas, un mercado interno con gran potencial de crecimiento y un pueblo que estará unido ante los embates que pueda presentarnos la coyuntura internacional.
Ante cualquier circunstancia, nos corresponderá abonar del lado de los argumentos que apuntalen que el libre comercio genera beneficios para todos.
Mariana Gómez del Campo

La ascensión de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos significa, entre otras cosas, el inicio de una etapa de reconfiguración del poder a nivel global, en cuyo contexto todos los países están tomando sus previsiones frente a esta administración que ha generado gran expectativa e incertidumbre internacional.

Es innegable que la relación bilateral entre México y Estados Unidos es vital para la prosperidad, bienestar y seguridad de ambas naciones; sin embargo, cada nación conserva su independencia.

Frente a los retos que supone para el mundo la llamada “Era Trump”, México debe fortalecer su presencia frente a nuestro vecino del norte para sentarse, eventualmente, a una mesa de negociación con firmeza, determinación y claridad de las cartas que puede utilizar con los Estados Unidos. Por supuesto que tenemos argumentos de peso, uno de ellos es que 15 millones de empleos en EU dependen estrictamente del comercio con México. ¿Estará Trump realmente dispuesto a afectarlos?

En materia comercial, México tiene 12 Tratados de Libre Comercio con 46 países, 32 acuerdos para la promoción y protección recíproca de las inversiones con 33 países y nueve acuerdos de alcance limitado, lo que le permite acceder a un mercado potencial de más de mil millones de consumidores, de acuerdo con cifras de ProMéxico. Esto convierte a nuestro país en un campeón mundial en el número de tratados comerciales, sin embargo, el reto es hacerlos efectivos, es decir, darles vida para diversificar nuestros mercados.

Durante años, los expertos en comercio internacional señalaron la necesidad de diversificar los mercados, pues concentramos con Estados Unidos el 64% de nuestro comercio internacional y el 80% de nuestras exportaciones. En este contexto, las opciones para México son mirar hacia las economías emergentes de Asia-Pacífico, China y Japón principalmente, y desde luego a Europa, pues son regiones que pueden sustituir el volumen y el valor del comercio. Tan sólo China representa un mercado potencial cuatro veces mayor que EU. El fortalecimiento del intercambio comercial con América Latina representa otra gran oportunidad para impulsar la integración, aunque el volumen del comercio intrarregional es reducido.

Con lo anterior, México está frente a un panorama en el que requiere fortalecerse y ser más competitivo para abrirse nuevos caminos. Es momento de que aprovechemos las ventanas de oportunidad que hemos construido en las últimas décadas en la conquista de nuevos horizontes comerciales.

El libre intercambio supone ventajas y desventajas para ciertos sectores, por lo que nuestro país también debe apostarle al fortalecimiento de las industrias nacionales que serían candidatas a abrirse a la competencia global, ya que es la única manera de no aniquilar nuestra propia capacidad productiva. No se trata de optar por un sistema proteccionista, sino de preparar a los sectores productivos para hacerlos competitivos, una tarea que tenemos pendiente desde hace varios años. Incluso, la devaluación que vive nuestra moneda puede ser un atractivo adicional para vender nuestros productos al exterior, la tarea es hacerlos llegar, encontrar a los socios idóneos y modernizar la infraestructura portuaria, aeroportuaria, carretera y ferroviaria.

Así pues, la apuesta en los próximos meses debe ser por fortalecer el mercado nacional para seguir impulsando el consumo de productos y servicios de calidad, sin descuidar las exportaciones y la búsqueda constante de nuevos mercados. El gobierno debe tener la habilidad para que se aproveche al máximo la basta red que hemos tejido de tratados internacionales. El libre comercio nos ayudó a superar la severa crisis de 1994, tenemos todo para salir adelante de los desafíos que tenemos actualmente.