Problemas nacionales: “Éramos muchos y parió la abuela”

Si ahora nos preguntan cuáles son los principales problemas de este país, Donald Trump sería una referencia común

Problemas nacionales: “Éramos muchos y parió la abuela”

No dudaría que si ahora nos preguntan cuáles son los principales problemas de este país, Donald Trump sería una referencia común. Efectivamente, es preocupante que una posición tan importante para México, y para el mundo, la lleve una persona que ha expresado tantas veces sus posiciones separatistas (es la forma más elegante en la que conseguí decirlo, pero me vuela la imaginación).

Muy bien. Quitando esa preocupación, ¿cuáles serían, en la percepción de la mayoría, los principales problemas a los que nos enfrentamos los mexicanos? En el 2015 respondimos así: inseguridad y delincuencia, en primer lugar. Le sigue la corrupción, después el desempleo, en cuarto lugar la pobreza y en quinto lugar el mal desempeño del gobierno. (Cfr. INEGI).

En esta ocasión me gustaría enfocar su atención sobre la corrupción. Casi el 90% de los mexicanos pensamos que es una acción frecuente o muy frecuente en nuestro país.

La corrupción, que es aprovechar las responsabilidades que algunas personas tienen en una organización pública o privada para hacerse ilícitamente de beneficios, tiene muchas manifestaciones. No sólo es el enriquecimiento ilícito por parte de funcionarios públicos o el tráfico de influencias, también se manifiesta al tener que pagar por el servicio gratuito de recolección de basura, pagar por obtener la verificación vehicular con un auto contaminante o para evitar una infracción de la autoridad de tránsito.

Algunos estudios calculan que el tamaño de la corrupción en nuestro país es equivalente al 10% del Producto Interno Bruto. Lo cual no luce descabellado porque suena al “diezmo” que piden algunos cochinos para aceitar la maquinaria.

La mayoría de la población percibió que en las instituciones públicas se dan con mayor frecuencia los actos de corrupción, siendo los cuerpos policiacos y los partidos políticos aquellos que se ven como más corruptos.

Sabemos también que la mayoría de las víctimas de corrupción no denuncian. Entre los motivos mencionados como los más comunes para no realizar la denuncia destacan que la víctima consideró que no se le dará seguimiento (33.3%); o casi el 20% que opinó que es una pérdida de tiempo.

Claro, es un tema de confianza en las mismas instituciones: dos de los lugares donde más se percibe corrupción son las policías y los ministerios públicos, ¡y quieren que se los diga a ellos mismos! La sabiduría popular explica muy bien la respuesta ciudadana: “el miedo no anda en burro” y “la burra no era arisca”. Por alguna razón, ambas referencias incluyen un asno. Saque usted sus cuentas.