Admirable solidaridad de taxistas con la gente

La actitud sobresale porque se trata de un sector especialmente afectado por el alza a las gasolinas

Admirable solidaridad de taxistas con la gente

Es admirable la decisión de importantes asociaciones de taxistas de no incrementar las tarifas del servicio de este transporte en solidaridad con los habitantes de la Ciudad de México. Actitud que sobresale, aún más, porque es uno de los gremios más perjudicados por el alza a las gasolinas.

En efecto, por la propia naturaleza de su ocupación, que depende de los carburantes para la consecución de su labor como tal vez ningún otro grupo de trabajadores, esta determinación de los taxistas merece ser recompensada con la inmediata atención a las demandas que le plantean al gobierno capitalino para compensar el aumento de sus gastos, el cual calculan, por lo menos, en dos mil pesos mensuales por unidad.

Han sido fulminantes los estragos ocasionados por este criminal incremento en contra de los sectores mayoritarios de la población, que no ya no sienten lo duro, sino lo tupido de esta espiral alcista que afecta a todos los bienes de consumo, incluidos, en primer término, los básicos. Nada ni nadie se salva. Uno de los efectos inmediatos sobre la economía popular fue el disparo en el precio de las tortillas, base de nuestra alimentación, acompañado por el mayor costo del gas doméstico.

Y pese a las promesas del jefe de gobierno de que en 2017 no habría alzas tributarias, miles de capitalinos han denunciado incrementos de hasta 2,000% en el impuesto predial. Organizaciones como Summa Urbana y Vecinos Unidos, de la Asociación del Polígono Granadas-Anáhuac, por ejemplo, temen un alza en la cartera vencida, el embargo de inmuebles y elevados pagos por áreas comunes y de servicios.

Y peor aún: que a cientos de personas se les expulse de sus viviendas.

Ante la gravedad de esta situación, resalta la importancia que reviste la decisión de los taxistas de no incrementar sus tarifas, porque dicen comprender, como trabajadores, las necesidades de los ciudadanos. Pero ante el crecimiento de sus gastos, solicitan al gobierno capitalino disminuir impuestos y el pago de servicios en los siguientes rubros: revista vehicular, prórroga de concesión, derechos por la emisión de la licencia tarjetón, derechos por sustitución de unidad, derechos por reposición de título-concesión y en el pago por concesión de derechos.

Los representantes de organizaciones de taxistas regulares, que representan a más de 40 mil trabajadores del volante de la Ciudad de México, demandan al gobierno capitalino proceder a reducir el costo en el pago de los servicios administrativos antes señalados, pues gravan de manera sustancial sus ingresos.

El gasolinazo se suma a un anterior y mayúsculo agravio en contra de estos trabajadores, pues más de 700 mil taxistas concesionados en la República han sido afectados por empresas extranjeras trasnacionales solapadas por gobiernos estatales, entre otros, por el de la Ciudad de México. Y mientras estos trabajadores del volante deben cumplir con obligaciones jurídicas y de propiedad, de mantenimiento del vehículo, estas firmas piratas no tienen obligación alguna ante el Estado mexicano.
Conviene entonces preguntarle a la administración local en dónde quedó el 1.5% de los recursos provenientes de las transnacionales del transporte que la administración capitalina prometió encauzar a los taxistas regulares, cifra estimada en alrededor de 200 millones de pesos.

Y subrayar que el gobierno de la ciudad cuenta con recursos más que suficientes para atender las justas demandas de los trabajadores del volante. Porque, como en anteriores ocasiones he señalado, en 2017 los ingresos esperados en la ciudad ascenderán a un mínimo de 230 mil millones de pesos, y como los gastos presupuestados son de 204 mil millones, le queda a la administración capitalina un remanente de entre 20 mil millones y 25 mil millones de pesos. Así que aquí, de nuevo, no caben los acostumbrados pretextos mentirosos de que cualquier gasto no programado abriría una grieta económica en el erario capitalino.

¿Y qué tal si el gobierno de la Ciudad de México, en vez de pagarles a dirigentes del PRD un promedio de 80 mil pesos mensuales, mejor reorienta esa buena suma de dinerito a resolver ingentes necesidades populares, por ejemplo, las peticiones de los trabajadores del volante?

En vez de hacer su guardadito para destinarlo, de manera ilegal, a campañas electorales de fuertes tintes amarillos y manifiestas ambiciones personales, las autoridades capitalinas deberían comprender que el apoyo requerido por los transportistas no se lo darían sólo a éstos, sino, en primer término, a la ciudadanía.

Por tanto, las secretarías de Movilidad y de Finanzas están obligadas a prestar inmediata atención a estas razonables demandas.

Cabe recordar, desde tal perspectiva, que el grupo parlamentario de Morena en la Asamblea Legislativa, de forma reiterada ha propuesto rebajar la mitad de los gravosos gastos de este organismo parlamentario. Es decir, de 2 mil millones a mil millones de pesos, empeño que se ha estrellado contra el muro de las ambiciones dinerarias de las otras bancadas. Porque con tan sólo una parte de esta rebaja podrían atenderse, con facilidad, las demandas de los taxistas. Y otras muchas necesidades de nuestro tan agraviado pueblo.