¿México realmente necesitaría ayuda militar para combatir al narco?

En días pasados el presidente Donald Trump ofreció a Enrique Peña Nieto enviar tropas a México para combatir a los cárteles

Marcela Guerra

México no necesita ayuda militar para combatir al narco.

El empleo de una estrategia en la que intervienen mandos policiacos profesionalizados; una política responsable en materia de legalización de las drogas, así como castigos ejemplares a todos aquellos que participan y son cómplices del narcotráfico forman parte de la solución a este fenómeno.

En el mismo sentido, para neutralizar el narcotráfico es indispensable la cooperación tanto en la dimensión bilateral como en la multilateral porque a través de ella se permite el intercambio permanente de programas de capacitación, de inteligencia, de experiencias legislativas, mejores prácticas y bases de datos.

La actual administración presentó recientemente en abril de 2016, la posición internacional de México en voz del presidente Peña Nieto quien asistió a la Sesión

Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el problema Mundial de las Drogas “UNGASS”, donde planteó que para reducir la oferta de las mismas, se ha hecho frente al crimen organizado con una mejor coordinación entre autoridades, el uso de sistemas de inteligencia y la desarticulación de sus estructuras operativas y financieras.

No obstante lo anterior, resulta fundamental que los países consumidores asuman un mayor compromiso en la reducción de su demanda de drogas y en la lucha contra el crimen organizado.

De una observación cuidadosa de la realidad del narcotráfico, se desprende que la violencia y los muertos siempre están del lado de los países productores o intermediarios por donde pasa la droga. Rara vez los países consumidores padecen los daños colaterales del combate al narcotráfico y nunca nos llegan noticias de la captura de narcotraficantes en el país vecino.

Por lo anterior, la posición de México expresada en la UNGASS es muy clara: se requiere mayor coordinación y colaboración entre las propias agencias especializadas del sistema de Naciones Unidas, con el fin de abordar todos los aspectos del problema mundial de las drogas.

México es partidario de participar en esquemas donde se atiendan los daños sociales relacionados con el mercado ilícito de drogas, donde se formulen políticas públicas de prevención integral de la violencia, a favor de la inclusión y del fortalecimiento del tejido social; de apoyar a las comunidades afectadas con alternativas educativas, laborales y recreativas.

No requerimos ayuda militar, requerimos que Estados Unidos abandone la simulación haciendo lo correcto en su propio territorio. El narcotráfico persiste en México porque somos vecinos del mayor consumidor de drogas del mundo.

Mariana Gómez del Campo

Es innegable que la delincuencia organizada influye en varias zonas del país por la falta de capacidades institucionales de las policías estatales y municipales, así como por la corrupción e infiltración. Se sabe que son 250 municipios del país los que principalmente enfrentan con mayor gravedad este tipo de problemas.

Pese a que el PRI criticaba la estrategia emprendida por el ex presidente Calderón, la estrategia del gobierno federal actual ha continuado y profundizado lo hecho antes, lo que confirma que fue una decisión impostergable para recuperar la tranquilidad, una estrategia que no sólo consistió en el combate frontal sino en el ataque a las fuentes financieras de los grupos de la delincuencia.

Se ha incrementado el número de elementos del Ejército, la Marina y la Policía Federal (en 2012, había 75 bases militares mixtas, mil 680 efectivos y 160 vehículos militares destinados a la seguridad pública, en 2016 hay 142 bases, 3 mil 386 efectivos y 368 vehículos en las calles), sin embargo, la inseguridad se ha incrementado producto de que esta administración poco ha hecho para que los gobernadores y los estados hagan su tarea.

La solución no vendrá como resultado del simple incremento en el número de efectivos en las calles, esa debe ser vista sólo como una intervención subsidiaria mientras se logran constituir policías estatales confiables y eficientes con una encomienda precisa: proteger la seguridad interior del país combatiendo y conteniendo a los criminales.

La presencia de agentes de corporaciones de seguridad norteamericanas en territorio nacional es parte de los mecanismos de cooperación internacional con los que contamos en el combate al narcotráfico. El intercambio de información, y la recepción de recursos, capacitación y equipo han formado parte de proyectos como la Iniciativa Mérida. Las declaraciones de Trump en la controversial conversación telefónica que trascendió, es reflejo de su total desconocimiento de años de cooperación y es síntoma de la prepotencia que desplaza al diálogo que ha beneficiado a ambas naciones por décadas.

Para la Estados Unidos es prioritaria la relación con nuestro país en materia de seguridad, en especial, tras los atentados del 11 de septiembre, en palabras del Secretario de Gobernación, esta cooperación ha derivado en la detención de importantes perfiles con planes de atentar contra el vecino del norte.

En este sentido, que un ejército extranjero refuerce las labores de seguridad al interior del país es impensable e inadmisible pero sí es posible que continuemos estrechando lazos en materia de inteligencia, recursos, formación y equipamiento que nos hagan más eficaces -no para asegurar la tranquilidad en Estados Unidos sino en nuestras calles- lo cual si redundase en mayor seguridad para nuestros países vecinos podría considerarse un mejor resultado. La agenda de seguridad, por lo tanto, debe ser uno de los pilares en la negociación que lleva a cabo nuestro gobierno con el vecino del norte.

No hay mejor forma de propiciar seguridad que generando empleos, mejor paga, ampliando oportunidades y aumentando la calidad de vida en México. Este debería ser el enfoque que de manera contundente le debemos dejar claro a la administración Trump. Por ello, es fundamental que el Presidente Peña Nieto asuma su papel promoviendo en el contexto de esta crisis internacional, el desarrollo económico en México, junto con el combate a la corrupción y la formación de policías confiables a nivel estatal y municipal.