¿Qué tanto definirán las elecciones en Edomex el panorama rumbo a 2018?

Por Mariana Gómez del Campo

Para nadie es un secreto que el proceso en el Estado de México será un laboratorio para la elección presidencial, aunque no de manera definitiva. Sí permitirá medir el voto de castigo que tendrá el PRI por la ineficiencia y los señalamientos de corrupción en la administración federal así como por acciones impopulares como los gasolinazos; también podrá reflejar el grado de intervención del gobierno y sus intentos por coaccionar el voto; e incluso, podrá ser un parámetro para conocer la intención de voto por las distintas fuerzas políticas. Sin embargo, también existen elementos que la hacen una elección atípica como es el hecho de que sea una entidad históricamente con una presencia dominante del PRI.

El Edomex es relevante no sólo en lo político, sino también en lo económico, aporta el 9.4% del PIB nacional, recibe el 7.5% de la inversión extranjera directa, cuenta con una población de más de 16 millones de personas y cuenta con más de 11 millones de electores; este último elemento sí puede ser un factor en 2017.

Como lo mencioné, debemos estar atentos, porque el Estado de México es “el árbol más importante” pero del clientelismo político del PRI. Como en ningún otro estado se han utilizado los programas sociales y los recursos públicos para comprar voluntades, no podemos olvidar la entrega no sólo de despensas y tarjetas sino hasta de tractores.

También se han destinado sumas millonarias para la promoción en medios de comunicación de las obras públicas. El nombramiento de Luis Miranda Nava como Secretario de Desarrollo Social encendió las alarmas de los ciudadanos y anunció la estrategia que se está echando a andar en el Estado de México, pues es un perfil sumamente cuestionado por ser visto como un operador electoral. Ha generado suspicacias que con Miranda al frente de la SEDESOL se haya incrementado en 493 millones de pesos el Fondo de

Aportaciones a la Infraestructura Social (FAIS), lo que representa un 12% más que el año pasado.

A pesar de cualquier maniobra, parece que la hegemonía del PRI a lo largo de casi 90 años en el Estado de México está a punto de acabar. Es ya insostenible continuar bajo un modelo que ha profundizado la pobreza y la desigualdad. La han convertido en una entidad con la medalla de oro en malos gobiernos; tan sólo en la última administración, en materia de transparencia y uso responsable de recursos públicos, según la Auditoría Superior de la Federación, tras 26 auditorías financieras, se identificó un daño al erario por 3 mil 600 millones de pesos, recursos que fueron destinados para obras, pago de deuda y programas sociales no fueron comprobados.

En seguridad, datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el caso del estado figuran dos de los municipios con más alto índice en homicidios, tan grave es la situación que Segob tuvo que desplegar en octubre del año pasado, a tres mil 150 elementos federales para prevenir la violencia y el delito. En materia de combate a la pobreza, estadísticas del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social muestran que la población con alta marginación pasó de 945 mil a un millón 206 mil personas entre 2012 y 2014, es decir, 261 mil ciudadanos más.

Desde el PAN estamos convencidos de que las dinámicas han cambiado y que el elector mexicano ha madurado, ahora cuenta con más información y elige según el perfil de los candidatos, por lo que no aceptará las prácticas clientelares de siempre. La historia en el Edomex va a cambiar, la alternancia llegará por fin; lo que probablemente será la antesala para un cambio a nivel federal.

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