Siete pilares para una vida en equilibrio

Nuestro columnista Ismael Cala nos habla de las siste bolas de cristal más importantes con las que cruzamos la cuerda floja de la vida

Por Ismael Cala

Hace poco tuve la oportunidad de volver a ver la película La cuerda floja, de Robert Zemeckis. Está basada en la historia real del funambulista francés Philippe Petit, quien llegó a cruzar las torres gemelas sobre un pequeño cable, un reto nunca antes realizado.

Observando a Philippe sobre el cable, recordé que, de un modo u otro, todos transitamos sobre una cuerda, tratando de no caer al vacío. Nuestra vida sería ese camino frágil sobre el que caminamos, intentando no caer a lo más profundo.

Si Philippe sujetaba una gran pértiga, nosotros hacemos malabares con los aspectos más importantes de nuestro día a día. Con los brazos abiertos, movemos y gestionamos siete aspectos de la vida, algunos más delicados que otros. Pero no podemos dejar que caigan, porque algunos son irrecuperables.

Una frase de la película dice: “La mayoría de los equilibristas mueren al llegar. Creen que han llegado, pero siguen en la cuerda. Si te faltan tres pasos y los das con arrogancia, si crees que eres invencible, vas a morir”.

La confianza, mala compañera

A veces caminamos con la confianza de que controlamos todos los pilares de nuestra vida. Así, acabamos tropezando con las pequeñas piedras, que somos incapaces de ver, y descuidamos las siete bolas de cristal más importantes con las que cruzamos la cuerda floja de la vida.

¿Cuáles son? Mente y espíritu; salud y cuerpo; amor y relaciones de pareja; familia y hogar; amigos y vida social; finanzas y tiempo para ti.

El funambulista asegura: “No puedo acabar mi caminata en un momento de duda con los hombros caídos y la cabeza gacha. Decido que solo dejaré mi cable y mis torres victoriosamente”. Nosotros tampoco podemos renunciar al éxito.

Como explico en mi nuevo libro Despierta con Cala, si miramos hacia abajo, nos aterramos ante la visión del abismo y tomamos conciencia del vacío al que podríamos caer. Ésa es la incertidumbre, porque, en la vida, el que no está dispuesto a abrazar la incertidumbre y los cambios constantes, tendrá que quedarse encerrado en su casa. No crecerá.

La vida no es cosa del azar. Nuestras decisiones determinarán con qué actitud afrontaremos los desafíos del futuro y la intensidad de los temblores al pasar la inevitable cuerda floja. Mi recomendación es continuar hacia adelante, con equilibrio, paso firme y determinación.

 

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