Empezando el año con paso fuerte

Empezando el año con paso fuerte

Henos aquí terminando el primer trimestre de un año que se anticipaba como retador, en el mejor de los casos, y hasta apocalíptico en el subconsciente colectivo de algunos inversionistas.

Si recordamos, los resultados electorales en EU a finales de 2016 tuvieron un impacto negativo en la moneda y el mercado local. Ya habíamos comentado hace un par de entregas que los mercados suelen “sobre reaccionar”. Por otro lado, nuestro vecino del norte gozaba de un espectacular rally en bolsa, y fortaleza inquebrantable en su moneda.

Tras la toma de protesta de Donald Trump, el peso se vio presionado aún más, y llegó a cotizar en niveles cercanos a 22.00 pesos por dólar. En este momento el entorno local traía sorpresas con la liberalización de los precios de la gasolina y su inminente impacto en la inflación.

Ahora bien, ¿qué nos trajo de vuelta para posicionar al peso como uno de los mejores activos y al IPC a lograr cerrar en máximos históricos en varias sesiones?

Los precios de los activos financieros operados en el mercado suelen moverse con base en dos factores: sentimiento y fundamentales. Por el lado del sentimiento, y su naturaleza volátil, suele llevar a los precios a niveles de euforia cuando los resultados son buenos, y generar pánico ante escenarios desalentadores o incluso inciertos.

Podemos suponer que tanto los precios reflejados en la BMV traían este impacto negativo, al igual que el peso mexicano, que reflejaba el temor sobre escenarios —si bien plausibles— todavía inciertos.

En este período, por el lado fundamental macroeconómico, la política monetaria actuó en consecuencia ajustando la tasa de referencia en un par de ocasiones (ya tres), ajustándose a la realidad que se iba develando. De igual manera lanzó un programa de coberturas cambiarias, que ayudó a mitigar el sentimiento de pánico.

Por el lado de las empresas, los resultados del cuarto trimestre reflejaron fuertes fundamentales, con expansiones en rentabilidad superiores a las observadas en ventas —alcanzando niveles de doble dígito en ambos casos— brindaron un empuje al sentimiento de los inversionistas.

De tal manera, el desempeño del peso en lo que va del año (ganancia ~10%) hace de este el mejor primer trimestre de los últimos 17 años por lo menos, y combinado con una ganancia de ~6.5% en el IPC, hace que el IPC en dólares registre su mejor avance medido en dólares (~17.5%) desde 2004.