¿Cómo ahorrar energía para elevar la productividad?

Nuestro columnista Helios Herrera habla de cómo ahorrar energía para mejorar el desempeño laboral

¿Cómo ahorrar energía para elevar la productividad?

El mundo que nos está tocando vivir, a ti que lees estas líneas y a quienes están a tu alrededor; cada vez demanda un nivel de productividad y competitividad más alto.

Es común pensar que esta situación va de la mano con incrementar horas a nuestra jornada; sin embargo, esto lejos de darnos mejores resultados termina agotándonos, generándonos estrés, disminuyendo el compromiso con el proyecto y en ambientes corporativos aumentando la rotación de personal.

Si bien es cierto que el mexicano es de los “más trabajadores” es también de los menos productivos, según cifras de la OCDE, México es el país que más horas trabaja, aunque la productividad está 50 puntos por debajo de la de EUA y Alemania, que están evaluados como los más productivos.

Algo común entre nosotros es que confundimos trabajar con producir. Creemos que por estar sentado horas en la oficina, aunque sea jugando en la computadora, estamos haciendo mucho por nuestro trabajo; medimos nuestro rendimiento en función de las horas que pasamos en la oficina. Sin embargo, para ser más productivos hay que trabajar de acuerdo a nuestro nivel de energía, el cual se puede definir como la fortaleza o capacidad que permite hacer que las cosas sucedan.

La energía personal es uno de los recursos naturales más valiosos que poseamos, y es limitado. Estudios han medido que el cuerpo humano gasta entre el 60% y el 70% de la energía total al día en actos reflejos y funciones fisiológicas como respirar, bombear sangre, pensar y digerir.

Los tips

Este domingo quiero compartir contigo algunos tips para ahorrar energía e invertirla adecuadamente, es decir, ser más productivos en nuestro día a día. Trabaja en una cosa a la vez. Concentrarse en hacer una sola cosa permite tener mejor rendimiento e iniciar nuevos ciclos rápidamente. Si no estamos enfocados, lo único que conseguiremos es desperdiciar la potencia que tenemos.

Planea una noche antes. No te desgastes en las mañanas pensando en todo lo que debes hacer y cansarte sin haber empezado. Todas las noches haz una lista de pendientes y un plan de acción, así también te recomiendo elegir cuál será el mayor desafío para el día siguiente y convertirlo en prioridad.

Reserva tiempo y energía para lo importante. Cuando vayas camino a casa, pensemos en lo que amamos. Los ciclos del trabajo se resuelven en el trabajo. Debemos dar cabida a lo verdaderamente importante en vez de a lo urgente. Aprende a separar cada ámbito de tu vida y así será más sencillo disfrutar cada una de ellas.

Toma descansos breves. Alejarse de la computadora por periodos de cinco minutos, al menos cada dos horas; refresca las ideas y ayuda a encontrar mejores respuestas y soluciones.

Reflexiona. En Neurociencia, se dice que estamos “adaptados” a ejecutar ciertas tareas sólo porque el contexto lo exigió. Piensa si lo que haces te agota de más, hay que seguir el instinto y no quemar cartuchos innecesariamente.

Al final del día sólo tenemos una vida, y todas las decisiones y acciones que tomes el día de hoy, se verán reflejadas en el futuro. ¿De qué te serviría trabajar día y noche si vas a caer enfermo por estrés? ¿Es más importante aquella reunión de negocios que el festival de tu hijo? Pon prioridad a aquello que realmente vale en tu vida, encuentra el equilibrio para sentirte bien contigo, con tu pareja, con tu familia, con tus amigos y en el trabajo.

Sólo así podrás soltar descargas de energía enfocadas a estar en conciencia en cada momento de tu vida y ser realmente productivo en todas las áreas.
Recuerda que la productividad no es sólo laboral.

Un consejo final que te comparto es que te conozcas e identifiques cuáles actividades implican mayor desgaste y cuáles no, para realizar las actividades que demanden menos energía cuando tus niveles estén bajos.

Piensa, reflexiona y actúa.

Helios Herrera.

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