Un presupuesto electorero regatea recursos a la reconstrucción

La bancada de Morena había propuesto encauzar el presupuesto para el 2018 en la reconstrucción y reparación de daños

Por César Cravioto

Enmarcado en los próximos comicios generales, el dictamen del presupuesto de egresos 2018 para la Ciudad de México tiene inocultables tintes electoreros.

Enviado por el régimen local a la Asamblea Legislativa, este sábado 23 de diciembre todos los grupos parlamentarios ahí representados, con la sola excepción de la bancada de Morena, aprobaron el referido paquete presupuestal.

Así, de un plumazo parlamentario, le entregaron al gobierno capitalino el manejo discrecional, sin vigilancia ni control, de 25 mil millones de pesos.

Manejo discrecional que descansa, una vez más, en la subestimación de ingresos de la Ciudad de México.

Morena había propuesto que la Ley de Ingresos ascendiera a 252 mil millones de pesos, una cifra cercana al total de ingresos que el gobierno de la ciudad obtendrá en 2018. Y no de 227 mil millones como finalmente fue aprobada.

Se pretende, en consecuencia, continuar el tránsito por el sendero de la desigualdad, del agandalle de recursos, del uso faccioso del dinero público, tendencia que se demuestra con el monto de recursos destinada a la reconstrucción de la ciudad.

En efecto, con insensibilidad extrema ante el sufrimiento de las víctimas del sismo del pasado 19 de septiembre, a la reconstrucción de la ciudad sólo se le destinan 8 mil millones de pesos, apenas la cuarta parte de los recursos que la ciudad necesita para paliar los daños ocasionados por el devastador movimiento telúrico.

Simples migajas con las que será imposible atender al total de las miles de viviendas afectadas, a las vialidades dañadas, a los centenares de escuelas destruidas, al drenaje y las tuberías inservibles, a la acentuada escasez de agua…

En contraste, la bancada de Morena había propuesto encauzar a la reconstrucción y reparación de daños, en el marco del Presupuesto 2018, 35 mil millones de pesos.

Sin embargo, se optó por descuidar, una vez más, los proyectos sociales, pero eso sí: se asignan 6 mil millones de pesos a la Agencia de gestión urbana y 596 millones a la Secretaría de movilidad –encargada de la operación política del gobierno local– y en el colmo: se le conceden 462 millones de pesos más, en relación con 2017, a la Asamblea Legislativa.

En cambio, no se otorgaron los mil millones requeridos para atender a los 80 mil adultos mayores que aún no reciben la pensión alimentaria, a la que por ley tienen derecho. Y la Universidad de la Ciudad de México no recibirá el gasto suficiente para prestar su invaluable servicio educativo. Y algo similar ocurre con otras partidas presupuestarias para el sector social.

Pero tal vez donde se observa con mayor claridad el uso de recursos públicos con fines electoreros, es en la repartición de recursos a las demarcaciones políticas. En efecto, ante la situación de emergencia provocada por el sismo, Morena propuso una redistribución equitativa de los recursos para las 16 delegaciones capitalinas.

Pretendíamos, de tal manera, romper con la inercia de inequidad que ha predominado en la asignación presupuestal en los dos últimos años, durante los cuales los recursos excedentes no se aplicaron de acuerdo con el porcentaje de la población que habita en las demarcaciones, como lo establece la normatividad correspondiente, sino con criterios políticos.

Por ejemplo, en 2017, a las demarcaciones de Álvaro Obregón, Coyoacán y Benito Juárez se les asignó 9.2 por ciento de los recursos adicionales del presupuesto, equivalentes, en cada caso, a 253 millones 917 mil pesos. A Iztapalapa y Gustavo A. Madero se les destinó el mismo monto, pero resulta que las tres primeras delegaciones tienen una población muy inferior a las dos últimas.

Algo similar ocurrió en 2016, lo que indica que los recursos se asignan con criterios partidarios, no para atender a la población y sus necesidades.

Y en 2018 no sólo continúa, sino que se acentúa la misma inercia de inequidad, porque se favorece con criterios electoreros a las demarcaciones gobernadas por PRD, PRI y Acción Nacional, al tiempo que se afecta a las regidas por Morena, ya que tan sólo se les aumenta 140 millones a Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Xochimilco, Tlalpan y Tláhuac.

En contraste, a Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón y Benito Juárez –las dos primeras gobernadas por el PRD y la tercera por el PAN– se les incrementan 500, 495 y 410 millones respectivamente.

De tal manera, el presupuesto fue elaborado por la administración local con el propósito de incidir en la elecciones de 2018, a costa de aumentar la deplorable situación económica de la mayoría de capitalinos.

Se demuestra, así, que la más evidente definición política de un gobierno es la elaboración del presupuesto económico porque éste marca el destino de los recursos y, por ende, la repartición o concentración de la riqueza. Es decir, el bienestar o la desventura de los habitantes de una localidad determinada.

Las siguientes palabras del economista y Premio Nobel Joseph E. Stiglitz ilustran la lógica que pretenden esconder los artífices del presupuesto de la Ciudad de México:

“En un sistema como el que se describe, las oportunidades para el progreso económico se tornan, a su vez, en desiguales, y consecuentemente refuerzan los bajos niveles de movilidad social”.

En 2018, pese a las intentonas de manipulación electoral, habremos de decidir el destino de la ciudad y del país. Entonces, de la mano de Andrés Manuel López Obrador y de Morena los mexicanos daremos un golpe democrático de timón a la nación y a la capital, la nuestra, la de todos.

Y comenzará el renacimiento de México.

César Cravioto Romero

Coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Asamblea Legislativa.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo