La columna de Yazmín Alessandrini: ¡Haz valer tu voz!

Ser asertivos no es cosa fácil. Ubicarnos en el punto medio entre la pasividad y la agresividad nos permite comunicar a los demás nuestros pensamientos y nuestros sentimientos

La columna de Yazmín Alessandrini: ¡Haz valer tu voz!

Ser asertivos no es cosa fácil. Ubicarnos en el punto medio entre la pasividad y la agresividad nos permite comunicar a los demás nuestros pensamientos y nuestros sentimientos. Por lo tanto, estamos siendo asertivos cuando tenemos la capacidad de transmitir nuestras ideas sin temor o timidez alguna.

Sin embargo, muchas personas desafortunadamente no cuentan con las herramientas emocionales necesarias para plantarse ante los demás como seres asertivos y cuando eso ocurre, una de las principales consecuencias es que no pueden lograr que su voz (opinión) sea escuchada por el resto del mundo y, por lo tanto, al no lograr transmitir lo que se quiere comunicar deriva en una mayor inseguridad que se apodera de la personalidad de quien la presenta.

Las personas de carácter definido o delineado por lo regular presentan características muy bien perfiladas: son muy seguros de sí mismos; su lenguaje corporal es contundente y llamativo; y sin tratar de imponer sus conceptos o puntos de vista, en todo momento están dispuestos a hacer valer su opinión no con imposiciones, sino con argumentos genuinos y convincentes .

Por lo tanto, un individuo que bajo cualquier circunstancia e inmerso en cualquier tipo de entorno es capaz de mostrar las cualidades más sólidas de su personalidad, no tendrá dificultad alguna en comunicarse con los demás y poderles transmitir sus pensamientos, lo cual, más allá de que éstos sean aceptados o asimilados, o no, le permitirán afianzarse como una persona segura de sí misma que no muestra temor alguno frente a escenarios inéditos, desconocidos o adversos.

Obviamente, aquellas personas que son capaces de entender y asimilar que tienen los mismos derechos que todos los demás seres humanos, también comprenderán que tienen el mismo derecho de expresarse y hacer valer su opinión. Y éstas (las opiniones), definitivamente pueden servir para expresar lo que pensamos/sentimos y también para convertirse en la solución a grandes problemas. Sin embargo, si permitimos que la timidez, el miedo o la inseguridad permeen nuestros pensamientos y nuestro estado de ánimo, difícilmente vamos a alcanzar el objetivo principal, que es que los demás nos escuchen, nos tomen en cuenta y -¿por qué no?- que nos respeten.

Cuando permitimos que la timidez o la baja autoestima perfilen nuestro carácter y nuestra personalidad, difícilmente vamos a lograr comunicarnos adecuadamente con nuestros semejantes, porque de alguna manera nuestro temor a comunicarnos con los demás va a anular nuestra manera de pensar; por lo tanto, si somos de esa clase de personas que sistemáticamente nos quedamos calladas, que constantemente sentimos temor al rechazo y que incluso durante años hemos arrastrado cierto tipo de maltrato (físico o emocional), difícilmente nos podremos sacudir ese hábito que nos impide colocarnos del lado de aquellos que están dispuestos a pelear por ser escuchados y respetados.

Y no olviden que todos jueves a punto de la medianoche y los domingos a la 1:00 de la madrugada los espero en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (por favor chequen su sistema de cable preferido para verificar nomenclatura del canal).

También puedes leer: