El avance de Anaya y el cambio

Este crecimiento del joven queretano es más sobresaliente si se toma en cuenta que en la cobertura mediática de los candidatos, Anaya es el que menos tiempo es presentado en radio y televisión

Por David Olivo

La más reciente encuesta de Buendía & Laredo, publicada el lunes pasado por El Universal, confirma que Ricardo Anaya es el único candidato que ha crecido en 48 días de precampañas. Andrés Manuel López Obrador, con más de una década recorriendo el país, está estancado, mientras que José Antonio Meade se hunde cada día más. De un supuesto segundo lugar pasó a un contundente tercero, a 10 puntos del panista.

Este crecimiento del joven queretano es más sobresaliente si se toma en cuenta que en la cobertura mediática de los candidatos, Anaya es el que menos tiempo es presentado en radio y televisión, con el 16.05% del tiempo total, 11% y 6% menos que sus rivales. El reporte elaborado por la UNAM advierte que AMLO es el que recibe más cobertura en los medios, mientras que las radiodifusoras y canales estatales le dan 3 horas de cobertura a las actividades de Meade, por cada media hora de Anaya.

Pero para entender este crecimiento del precandidato presidencial de la coalición Por México al Frente se tiene que desmenuzar el sondeo: entre las mujeres existe un empate en la intención del voto entre Anaya y AMLO. En el grupo de votantes con educación primaria la pelea se centra entre el queretano y el tabasqueño. Y entre los universitarios, Anaya le gana a Meade.

Los datos de esta encuesta son contundentes: confirman una elección nacional dominada por un profundo sentimiento antiPRI, además de que la de Meade es probablemente la peor campaña de un priista en las últimas elecciones, incluso peor que la de Francisco Labastida y Roberto Madrazo, de 2000 y 2006, respectivamente.

Y la razón es simple, es sencilla, es fuerte: el priista es un aspirante que comete errores y no conecta con los electores, por muy ciudadano que lo quieran vestir y pintar, aunado a un partido tricolor desfondado por los errores estratégicos de la precampaña, por ejemplo el acto en el que Meade presentó iniciativas anticorrupción, dos de ellas plagiadas de iniciativas del PAN de 2005 y de algunas tesis académicas, y una más plagiada de un proyecto de Morena en San Lázaro en 2017.

El partido, además, enfrenta conflictos internos gravísimos por la selección de candidatos, como en Yucatán y Chiapas, donde el priismo corre peligro de perder las gubernaturas.

Las fallas del PRI, a tres meses de la elección, podrían hundirlo en el sótano de la elección presidencial, y tener una fuerza minoritaria en el Congreso. De ese tamaño es la crisis del tricolor.

Pero en la esquina de AMLO las cosas no son tampoco halagüeñas. Es un candidato de ocurrencias o propuestas “poco usuales”, “poco congruentes”, “poco lógicas”, como por ejemplo, en junio de 2017 prometió que de ganar la elección de este 1 de julio desaparecerá el Cisen, toda vez que “solo se usa para espiar a opositores”. Esto es una barbaridad, pues dejaría al país vulnerable ante las amenazas domésticas y del exterior. Para el 3 de agosto, dijo que “hará entrar en razón a (Donald) Trump”. ¿Cómo? Ahhh pero le venderá el avión presidencial al magnate estadunidense.

El 29 de octubre del año pasado adelantó que para lograr una verdadera descentralización administrativa, sacará las secretarías federales de la Ciudad de México, por ejemplo, la Marina iría a Veracruz, el Ejército a Jalisco y Pemex a Campeche. ¿Mudará a militares y empleados con sus familias? Hay recursos e infraestructura para ese proyecto?

Para el 20 de noviembre dijo que solo él erradicará la corrupción. “Si el presidente es honesto, los gobernadores serán honestos y los alcaldes igual”. Sin embargo, al Peje se le olvida que Morena invitó al ex priista y ex gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo, vinculado con Los Caballeros Templarios, a participar por la alcaldía de Morelia. Víctor Hugo Romo buscará, nuevamente, la Miguel Hidalgo, a pesar de que la panista Xóchitl Gálvez denunció una serie de irregularidades en materia de obra pública, sin olvidar al delegado de Tláhuac, Rigoberto Salgado, señalado de nexos con el crimen que opera en esa delegación.

Finalmente, el 2 de diciembre ofreció amnistía a narcotraficantes, “si las víctimas están de acuerdo”. Pareciera que el Peje pasó de la ocurrencia a la ilegalidad.

Andrés Manuel es un personaje al que no le gusta la transparencia (reservó la mayor parte de la información de la construcción del segundo piso del Periférico) y es poco tolerante a la crítica y a la derrota. La gente (más los capitalinos) no olvida el bloqueo de Paseo de la Reforma en 2006, tampoco su eterna pelea con la “mafia en el poder”, sus pleitos con El Bronco, con Yunes, con Malova, con Mancera, con Robles, con Anaya, con Manlio, con Peña, con Los Chuchos, con Margarita, con Josefina y con la mayoría de los medios informativos nacionales.

AMLO es un populista y haría todo, legal o ilegal, con tal de tener el poder. Es un demente que no tiene remedio.

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