Fría como el viento, peligrosa como el mar

Nunca falta el zoquete que pregunte: ¿cuál calentamiento global, si estamos viviendo los peores fríos de la historia? Nada que ver y después de tanto meme acerca de los “fríos”, me pareció justo dedicarle una columna

Por Fernanda Tapia

Si creen que ya no pueden más y que se deberían suspender no sólo clases sino hasta chamba por una temperatura de -2° C, chequen estos lugares: En el centro de la Antártica, en un lugar entre los montes Fuji y Argus, los satélites midieron en agosto de 2010: 93.2 grados bajo cero!!!. Esa temperatura fue comprobada por distintos métodos. El frío casi constante en ese lugar podría congelar los ojos, la nariz, los pulmones y hasta el chiquihuite de un ser humano en pocos minutos. Su temperatura es casi 13 grados por debajo del punto en el que el CO2 se transforma de gas a hielo seco (-78.5° C). Ay ojón. Y debemos aclarar que “temperaturas de esta dimensión no se miden con termómetro en la zona, que es totalmente inhabitable, sino utilizando instrumentos científicos de precisión a bordo de los satélites que circunvalan la tierra”. Otro muy gachito. Que viene siendo la segunda temperatura más fría registrada en la historia está en la misma zona: base rusa de Vostok en 1983, cuando el cálculo dio 89.2 grados bajo cero.

Esta Estación de Investigación Científica se encuentra en el polo sur magnético, a una altura de 3 mil 500 metros sobre el nivel del mar. Cerca se encuentra el Lago de Vostok, que es uno de los más grandes del mundo, pero se encuentra cubierto bajo unos glaciares de 4 kilómetros de largo. La estación se abrió en diciembre de 1957, pero como en otras bases en los Polos, las estructuras originales se encuentran sepultadas a muchos metros debajo del hielo. Acuérdense que durante y tras la segunda guerra, había algunos puestos de vigilancia en esas zonas. Hay uno todavía visitable propiedad de Inglaterra. Y aunque la Antártida no es de nadie, muchos países tienen ahí, aunque sea un jacal, quesque realizando “experimentos científicos” para que cuando se repartan los casquetes polares entre las naciones algún día, ellos reclamen también su parte.Total que esta parte friísima, se encuentra a 1410 km de otra estación rusa, Mirny, y a 1260 km de la costa. La capa de hielo tiene allí un espesor de 3 mil 700 metros.Por si no lo habías notado, el frío es contagioso. Un éstudio realizado en diciembre de 2014 por científicos británicos y alemanes reveló que, “luego de ver videos de personas que metían las manos en agua helada, la temperatura de las manos de los participantes bajaba 0.2° C”.

Eso de que nos enfermaremos nomás por el puro hecho de estar al aire libre en días muy fríos…es choro. Para caer malitos, hay que tener contacto con otra persona que porte, por ejemplo, un virus. Y no lo inventé yo, sino que lo dice David Proud, profesor de fisiología y farmacología en la Universidad de Calgary, en Canadá. “Se corre más riesgo de resfriarse en lugares cerrados y concurridos”. Como en las oficinas con los aires acondicionados y 10 compañeros estornudando.Ay nanita. Por cierto, “el aire acondicionado de las oficinas es sexista”. Fíjense que un estudio publicado en Nature Climate Change observó que “los termostatos de los edificios se ajustan según una fórmula obtenida en los años 60 y basada en parte en el ritmo metabólico de un hombre de 40 años. Como el metabolismo de las mujeres tiende a ser más lento, las oficinistas suelen helarse en el verano”. Y esto no es cuestión de broma, ya que también se ha comprobado que “los y las emplead@s que pasan frío se equivocan más.” Humta yo conozco algunos políticos que necesitan un abrigo urgentemente. Ojo, “los betabloqueadores (usados para tratar la hipertensión) pueden aumentar la sensibilidad al frío”. Si estás medicada, “tápese tía”. Algunas mañas: lo lograste. Te armaste de valor y estas dispuesto a salir a correr, pero hace un frío como para hacer recular al más valiente: “quédate un rato de pie al aire libre”.

Aunque yo prefiero quedarme temblando. Y zas que en 2015, “científicos estadounidenses confirmaron que temblar de frío equivale a hacer ejercicio, porque contrae los músculos, acelera el metabolismo y convierte el tejido adiposo blanco, que almacena energía, en tejido adiposo pardo, que quema calorías”. También “los chapuzones en agua fría parecen mejorar la salud”. En Finlandia durante el 2004 se estudió a personas que nadaban al aire libre en invierno. Resultó que a los cuatro meses “reducían su nivel de estrés y fatiga, y mejoraban su memoria y estado de ánimo”. En 2004 allá en Nueva York, subieron la temperatura de una oficina de 20 a 25° C, y los empleados cometieron 44% menos errores durante un mes. Acá nomás con una calentadita y la hacemos.
En cambio, dormir con frío tal vez sea saludable. En un estudio realizado en los Estados Unidos “en 2015, los cinco participantes, tras dormir un mes en un cuarto a 19 °C, casi duplicaron su tejido adiposo pardo. Los autores, de los Institutos Nacionales de Salud, creen que esto reduce el riesgo de contraer diabetes y otras enfermedades metabólicas”.

LO CHIDO

• Fíjate que unas 10 mil personas de diferentes nacionalidades se metieron al mar en la playa holandesa de Scheveningen, en La Haya, “como parte de las inmersiones tradicionales en la gélida agua del mar del Norte, que se celebra cada 1 de enero para empezar el año”. Nada más figúrese que el chorro helado que sale de tu regadera ronda los 17 grados centígrados, y se siente como si estuvieras pagando un karma. Bueno, estas personas en los Países Bajos nadan en aguas por debajo de los cero grados.

• Hay estudios que señalan “que nadar rodeado de hielo es bueno para la salud, debido al choque de temperatura”. Además, “señalan que ducharse regularmente con agua fría te hace desarrollar una mayor resistencia al frío”. No bueno, eso que ni qué. “Aseguran que bañarse regularmente en agua gélida tiene un efecto positivo en la circulación y en la defensa inmunológica”.

• Wim Hof, conocido como “el hombre de hielo”, es el poseedor del récord de permanencia cubierto de hielo, con nada más y nada menos que 1 hora y 42 minutos enterrado en cubitos. El tipo se ha pasado los últimos 20 años entrenando en condiciones climatológicas extremas para batir ese récord que no se puede decir que tenga mucha utilidad. Cuenta que entrenaba yendo a correr por cumbres nevadas descalzo y por supuesto si pasaba cerca de algún lago helado hacia un boquete para darse un buen chapuzón. Así, día tras día, uno acaba, quiera o no, por inmunizarse contra esas temperaturas polares.

LO QUE CALIENTA

Pos será enchilada

• En una tormenta pueden caer hasta 40 millones de toneladas de nieve. El copo de nieve más grande que ha caído sobre la Tierra medía más de 30 centímetros y cayó en Fort Keogh, Montana, el 28 de enero de 1887. Antes no los descalabró!!!

• En esta época del año “aumentan los periodos de nostalgia e incluso los cuadros de depresión en la población”. De acuerdo a los psiquiatras, en invierno las personas tienden a sentirse más deprimidas. Esto es debido a que se reducen las horas de sol, el tiempo es menos agradable y se pasa más tiempo dentro de la casa. Incluso, la revista Muy Interesante informa que en Dinamarca crearon lentes que entregan luz similar a la del sol.

• Oymyakon se encuentra en Yakutia, región noreste de Siberia (Rusia). Es un pueblo, nacido en 1640, que cuenta con unos 1000 habitantes. El invierno dura nueve meses y la temperatura normal es de alrededor de -50° C, mientras que en el corto verano la temperatura puede alcanzar hasta 30° C. Febrero es el mes más frío del año. En 1926, en este país, se registró la temperatura más baja que se haya registrado en un país habitado: -71.2° C.

PARA PENSARLE

¿Sabes cuáles han sido las temperaturas mas bajas en México? Pues los cinco estados que han tenido las temperaturas mínimas son Chihuahua, Durango, Zacatecas, Sonora y Baja California.

Con -25 grados centígrados, Madera, Chihuahua, es el lugar que registró la más baja temperatura, en 1997. En segundo lugar se coloca el municipio de La Rosilla, en Durango, con -21.5 grados centígrados en 2006. Luego se encuentra Sombrerete, Zacatecas, con -20 centígrados en 1997. El entonces Distrito Federal (hoy Ciudad de México) registró su mínima temperatura en Cuajimalpa de Morelos con -10 grados centígrados, pero en 1972. Y aunque no lo crean hace 49 años, la madrugada del 11 de enero, una nevada sorprendió a México. A los de la cañital se nos cayó la quijada, porque la última vez que había nevado en la capital, era 1920. Las avenidas y edificios se veían blancos. “Las nevadas comenzaron el 9 de enero al norte del país y para la madrugada del 11 ya habían llegado al centro de la capital”.

Se midieron “cinco centímetros de espesor cubrían el suelo de nieve, no sólo en los bosques donde llegaba a ser normal, sino también en San Ángel, Chapultepec, la avenida Reforma e incluso el Zócalo de la Ciudad de México. Todo era blanco y brillante”. Bonito, pero muchos lo padecieron. “Monterrey sufrió uno de sus peores días, los vuelos se suspendieron y muchas personas quedaron incomunicadas”. Además en algunas localidades del Ajusco como La Cima y Parres, la nieve alcanzó los 60 centímetros de altura.

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