Instrucciones para beber una cerveza

Para ser leídas con: “Tixi Rock”, de OMFO

Por Eduardo Navarrete

Paso 1. Evite una razón para destapar una cerveza

La nueva nutrición está hecha con plantas diseñadas en laboratorio, bebidas con ingredientes de dudosa procedencia, carne modificada hormonalmente y peces con mercurio. ¿Cuál es el problema con beber una fresca y leal cerveza? El hombre está en su derecho de parecer sediento y de cumplir con el deber de relajarse al son de los grados de alcohol que exija el fastidio de ocasión y las ganas de olvidarlo. Tenga una cerveza siempre a la mano y la levedad del ser estará de su lado.

Paso 2. No sólo el contenido es el deleite

En tiempos de posibles guerras nucleares y compadrazgos de ocasión, basta irle al mismo equipo, para que un bocado de pan líquido no se vea como una una extravagancia, sino como obligación fraterna. Haga del bar un hogar o viceversa y mantenga con soltura la imagen de estar consagrado a su botella o lata. De hecho, esta noble decisión es relevante. El receptáculo hace creer que lo que bebe, como la realidad que tiene enfrente, son absolutos. Así que elija con cuidado su jícara cervecera de preferencia y conveniencia.

Paso 3. Valore sus antídotos

La cerveza es un noble reflejo de nuestros tiempos. Basta saberse dueño de su garganta para aliviar una pena o ver pasar el tiempo. Con el calor (y también sin él) viene la vocación de servir como antídoto. Digamos que brinda una particular liberación de las limitaciones de la vida. Sólo por hora y media, pero algo es algo, dirá la próxima vez que se le antoje una cerveza.

Paso 4. Evite ser molestado

El símbolo histórico de la fraternidad masculina exige una sola cosa: no ser fastidiado con sermones evangelizadores. Y es que nunca falta que, en el bonding masculino, aparezca el deseado sabelotodo que busca dar clases de sus inseguridades. Cuando uno disfruta su chela, querrá desollar al extraño enemigo que ose criticar su cerveza-clara-sin-chiste sólo porque no es artesanal o no es inconseguible. Así que, como en todo, procure evitar el flasheo, fermente su necia obsesión por conseguir reconocimiento público y aprenda a disfrutar un buen trago de cerveza.

Paso 5. Y después de todo: ¿para qué?

Nos lo advierten todo el tiempo, como para prepararnos para un “Te lo dije” mamón. Las letras chiquitas siguen siéndolo, pero ahí están, como la mamá que le exige ponerse un suéter. Y aunque conozca la dicción y hasta el timbre de voz de los locutores cuando dicen: “Conocer es no excederse”, da su interpretación progresista al mensaje envuelto en la bandera del “Nadie va a venir a decirme qué hacer”. El resto es sólo la metodología de cómo termina la ingesta cervecera en un bar, cantina o hasta en el baño de su casa. ¿Y no era para disfrutar? ¿O es la firme balanza del universo, quien tiene que poner orden ahí?

Paso 6. Hágase un favor

Si ya está bruto, evite ponerse más. Si sabe que puede con ello, hágalo con moderación. Es lo más sabio que podría decir cualquier etiqueta. Aunque evite vestir con ella.

Paso 7. Sea su propia tendencia

La última oleada trató del arte de beber (e instagramear) agua y superfoods, tomados de la mano. Cosa que de ninguna manera alarma, pues seguiremos exactamente con las mismas costumbres mientras hagamos creer al mundo que estamos #siendosanos, pero este tipo de comportamientos son joyas para una plática de elevador con uno mismo y la posibilidad de entender (con chela en mano) que el sentido común difícilmente será tendencia.

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