#Política Confidencial: Meade, cada vez más certero

El candidato del bloque que encabeza el PRI ha subido el tono en el caso del aspirante frentista Ricardo Anaya, y ayer fue cáustico en su visita a Nuevo León

#Política Confidencial: Meade, cada vez más certero

José Antonio Meade, candidato del bloque que encabeza el PRI con el respaldo del Partido Verde y el Panal, ha empezado a flexionar el músculo con ataques más certeros hacia sus adversarios. Ha subido el tono en el caso del aspirante frentista Ricardo Anaya, y ayer fue cáustico en su visita a Nuevo León, donde criticó el repunte que están mostrando los números de inseguridad, al tiempo que el gobernador Jaime Rodríguez anda en campaña como candidato independiente a la presidencia.

Armando Ríos Piter, también aspirante presidencial por la vía independiente, no acumula buena suerte en lo que parece su prematura gestión para buscar una fórmula de unidad con Margarita Zavala y el citado Jaime Rodríguez. La primera le pidió esperar a que todos conozcamos cómo se configuran esas fórmulas finalmente. Y el segundo le dijo ayer que nomás no habría forma de que él declinara a favor de nadie.

Miguel Ángel Mancera entró en una nueva crisis ante versiones de que en la capital del país se halla incrustado ya el Cártel Jalisco Nueva Generación, cuya presencia está comprobada en 22 estados. Se trata sin duda de la mafia que más ha crecido en la presente administración federal. Sea que la manta aparecida en el sur de la ciudad sea o no auténticamente colocada por ese grupo, son cada vez más preocupantes los indicios de una creciente penetración del crimen organizado en la capital del país.

Carlos Salinas de Gortari dejó el poder hace casi 25 años, pero mantiene ambiciones políticas, con ánimos futuristas. Nos dicen que el polémico ex mandatario ha mandado señales de simpatía hacia Ricardo Anaya, ex aspirante presidencial de la coalición PAN-PRD-MC. Y atrás del hombre enamorado de Agualeguas se ha apuntado su cercano amigo Diego Fernández de Cevallos, quien se hallaba refugiado en su despacho, pero como en una epifanía, recibió el llamado de dar nuevas señales de vida política, también para apoyar a su paisano Anaya. ¿Usted los entiende?

Morelia

Las dos encuestas que aparecieron al inicio de esta semana deben haber encendido los focos rojos en el cuartel general de José Antonio Meade y, por supuesto, también en Los Pinos. La cabeza del diario El País, el pasado 1 de febrero, fue contundente: El candidato del PRI se estanca en las presidenciales mexicanas.

Apenas ayer, el mismo diario de circulación analiza 12 encuestas recientes y concluye que “López Obrador lidera la carrera electoral en México con 36.8% de las preferencias, seguido de Ricardo Anaya, con 27.4%, y Meade, con 24.7”.

Sin embargo, la novedad no es que el candidato de Morena se mantenga en punta. Ha estado ahí desde hace meses, y luego de 18 años en campaña. Lo que llama la atención es que Meade no sale del tercer lugar. Y más grave, incluso, es que entre los observadores internacionales, que siguen cada vez con mayor atención el proceso mexicano, se esté generando la percepción de que “puede perder”, que, de seguir la tendencia, podría derivar en que “es muy probable que pierda” o, peor todavía, “seguro va a perder”. Que eso se piense o llegue a difundirse entre vecinos distantes o cercanos sería un golpe casi mortal no sólo para el candidato del PRI-Verde-Panal, sino para el priismo y, como es obvio, para un gobierno federal que está apostando todo a perpetuarse. ¿Cómo justificar eventualmente una resurrección milagrosa?

Y es que las proporciones –aún con algunas variables– no presentan cambios sustanciales: en la encuesta del 29 de enero de El Universal-Buendía & Laredo, AMLO tenía 32% de las preferencias, Anaya 26% y Meade 16%.

Apenas ayer, El Financiero-Bloomberg publicó la suya, en la que López Obrador alcanza 38% y le saca 11 puntos porcentuales a Anaya, que tiene 27%, y 16 a Meade, que ese medio ubica en 22%.

Para romper esa inercia se han planteado hasta ahora sólo tres posibilidades: el relevo de Meade por Aurelio Nuño, que por cierto no garantiza el triunfo y sí el riesgo de una catástrofe; pactar con AMLO, o tal vez con Anaya, un relevo pacífico, aterciopelado y magnánimo, a cambio del reconocimiento anticipado de una colosal derrota priista. Hay, no obstante, una cuarta vía para José Antonio Meade y su proyecto: que se ponga los guantes y pelee por su supervivencia. Esta última tampoco le garantiza nada. Se acaba el tiempo, porque las precampañas concluyen el domingo. ¿Qué decisión se tomará en el cuartel tricolor? Estaremos pendiente.