#Quesearme

Debo recordar que estamos en una época en la que México necesita voltear a escuchar a su gente, donde los medios y los artistas deben escuchar atentamente a su audiencia, conocerla y satisfacer sus necesidades

Por Jessie Cervantes

Nada mejor que la música para jugar con la imaginación y después crear experiencias replicables, inolvidables y que sirvan para generar movimientos. En estos días, en una red social se armó un diálogo entre dos de las figuras más grandes y representativas de México, Alejandro Fernández El Potrillo y los Tigres del Norte; en este diálogo, además de saludarse y mostrarse respeto mutuo, se invitaban de manera informal a interactuar musicalmente en un concierto o canción, tomando el caso, salió un movimiento para presionarlos a que, de manera formal, pongan fecha y lugar para que estos, que son indudablemente los artistas más importantes que tiene la música de nuestro país, logren consolidar una canción, un concierto y una gira. Nada me parece más atractivo que, de la manera más natural, una idea surgida de un mensaje de no más de doscientos ochenta caracteres, logré un movimiento que, apoyado por el público y los medios, se haga realidad.

Debo recordar que estamos en una época en la que México necesita voltear a escuchar a su gente, donde los medios y los artistas deben escuchar atentamente a su audiencia, conocerla y satisfacer sus necesidades, hoy estamos también en tiempos en donde rodeados de figuras latinas de otros países y donde el género que marca la pauta está muy alejado del origen de nuestra historia y cultura, debemos esperar que dos artistas mexicanos nos recuerden lo grande que somos musicalmente hablando, nos recuerden lo grande del catálogo, nos recuerden las canciones, los géneros, nos hagan cantar, bailar y llorar como lo hemos hecho muchas veces inspirados por sus éxitos y nadie mejor que, por un lado, Los Tigres del Norte, parte clave de la cultura popular, con sus corridos y canciones, con su acordeón y sus voces nos hemos emborrachado, enamorado, juntado y separado, hemos crecido siguiéndolos, son parte ya de nosotros, de todos.

Y qué decir del Potrillo, heredero de uno de los más grandes íconos de la música, que ha sabido vivir, crecer y responder, que ha crecido forjando su camino solo, con mucho trabajo, mucho esfuerzo y que año con año sigue siendo el presente y futuro de la música que de nuestro país deba llegar al mundo. Son los indicados, son estos dos artistas, “los tigres y un potrillo”, nada me daría más gusto que en tiempos de confrontación, generada por el movimiento político que hoy promueven las campañas para elegir al próximo hombre que marcará nuestro destino, sean dos artistas, sea la música la que nos una, que nos una cantando, llorando y bailando. Hoy es sólo un movimiento, faltan muchos puntos y sumar muchas voluntades para que pueda hacerse realidad, pero nada es imposible y, por lo pronto, la consigna es #Quesearme y que sea pronto, que la gente es la que manda.

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