De mafias y traiciones

La mafia en el poder que ahora se enquistó en Morena trasciende en los círculos de gobierno, del magisterio y del congreso

Por David Olivo

El crimen organizado nos ha horrorizado y asombrado con sus historias de traición. Todas por la ambición del poder. Todas por lograr lo que siempre han anhelado, estatus y dinero.

Maquiavelo decía: “los celos, la avidez, la crueldad, la envidia, el despotismo son inexplicables y hasta pueden ser perdonados, según las circunstancias; pero los traidores, en cambio, son los únicos seres que merecen siempre las torturas del infierno político, sin nada que pueda excusarlos”.

El tema lo tocó, bastante bien, ayer el presidente nacional del PAN, Damián Zepeda, durante un debate que sostuvo en el programa Despierta con Loret, con la morenista Tatiana Clouthier y el priista Aurelio Nuño.

Desde que era jefe de Gobierno, entre 2000 y 2006, Andrés Manuel López Obrador castigaba a la Mafia en el Poder, aquel grupo que todo ambicionaba, que todo corrompía, que todo quería, que todo abarcaba y que todo desaparecía.

Sin embargo, tres lustros después resulta que esa Mafia en el Poder está bajo su cobijo, bajo su protección, bajo su bendición para aspirar a puestos de elección popular. Es como un mesías de corta memoria.

La mafia en el poder que ahora se enquistó en Morena trasciende en los círculos de gobierno, del magisterio y del congreso.

Una de las villanas preferidas del tabasqueño era Elba Esther Gordillo, quien en 2006 incluso operó en contra de López al pedir a gobernadores que movieran a sus organizaciones territoriales para apoyar a Felipe Calderón.

En esa elección, AMLO acusó a Elba Esther de ser la mayor representante de “la mafia del poder”. Ahora, el mismo aspirante presidencial le da la bienvenida al yerno de la maestra, a Fernando González, quien participa activamente en la campaña presidencial de Morena.

Muchos piensan que la alianza entre la maestra y AMLO significaría la venganza contra el PRI-gobierno por haberla encarcelado, aunque lo que está detrás, y que verdaderamente preocupa, es tumbar la reforma educativa.

En Veracruz, el morenista Cuitláhuac García tuvo que aliarse con la mafia en el poder, es decir, con Javier Duarte, en una estrategia de pulverizar el voto para que ganar el PRI. Los cálculos fallaron, el PAN ganó, Morena creció y el PRI se escondió y fue a prisión. Ahora, el gobernador Miguel Ángel Yunes amenaza con revelar pruebas de la alianza entre el PRI y Morena.

Otro símbolo de la corrupción a quien el dirigente de Morena prometió absolver en México es Napoleón Gómez Urrutia, exiliado en Canadá desde hace más de una década.

La lista de la mafia en el poder enquistada en Morena es larga: Alberto Anaya y los recursos desviados a sus estancias infantiles, René Bejarano y sus ligas, Lino Korrodi operador económico de Vicente Fox, Manuel Bartlett a quien se le cayó el sistema desde la Secretaría de Gobernación, Gabriela Cuevas a quien acusó de ser personera de los mafiosos y el impresentable, al menos en la Ciudad de México, el exjefe de Gobierno Marcelo Ebrard, a quien deberían meter un día a la Línea 12.

Leonel Cota, Víctor Hugo Romo, Rigoberto Salgado, Fausto Vallejo y el mismo PES, que nació repudiando a Morena, ahora están bajo su cobijo.

Ese es el Andrés Manuel López Obrador que ayer desnudó el presidente nacional del PAN, Damián Zepeda. Ese es el mesías que afirma estar peleado con la mafia en el poder, ese es el mesías que no sólo ha perdonado a esos mafiosos, sino que ahora son sus colaboradores más cercanos. Ese es el mesías y su mafia.

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