Andrés el predicador

Hoy es aún más confuso entender lo que quiere representar Morena, ¿por qué incluir en la lista de candidatos plurinominales al senado al ex líder minero y autoexiliado, Napoleón Gómez Urrutia?

Por Héctor Escalante

Andrés Manuel anda de buenas, todas las encuestas lo ponen como primero, algunas por mucho y otras por menos, pero al fin lo ponen arriba. Eso lo pone de buen humor, bromista, pero también soberbio, necio, burlón, como es, como siempre ha sido. Parece que la soberbia que le dan los números lo aleja de la ideología que algún día pretendió presumir, aunque ciertamente con él no sabemos si quiere ser de izquierda, de derecha, populista o simplemente pragmático. Ciertamente no es buena o mala cualquiera de las opciones, lo lamentable es que no exista la claridad sobre lo que nos ofrece, sobre a quién representa.

Hoy es aún más confuso entender lo que quiere representar Morena, ¿por qué incluir en la lista de candidatos plurinominales al senado al ex líder minero y autoexiliado, Napoleón Gómez Urrutia? El argumento de AMLO y de parte de su equipo es que es un perseguido político, cayendo en excesos como el de Alfonso Romo de compararlo con Nelson Mandela. Alguien de verdad piensa que ¿Napito es el Mandela mexicano?

Las críticas ante la decisión se vinieron en cascada, críticas de todos los sectores, muchos, incluso de cercanos a López Obrador, era obvio que sería una decisión sumamente polémica y al líder de Morena no le importó, porque su soberbia o el posible acuerdo con un ex líder sindical que, además cuenta con mucho dinero, es más importante que el qué dirán.

La seguridad que tiene hoy sobre su posible triunfo es tanta, que incluso puede hablar de religión en medio de un acto político y no le importa. En días pasados tomó protesta como candidato del partido de la ultra derecha en México, Encuentro Social. Ahí citó al antiguo y nuevo testamento y propuso una constitución moral. Incluso en el mismo evento citó a Benito Juárez, es absolutamente incoherente lo que hace.

Si Andrés Manuel quiere ser un predicador y ser un candidato que cite a libros religiosos y bendecir a sus fieles en cada evento está en todo su derecho. Lo que es lamentable que no tenga la honestidad de decir que su movimiento no tiene una ideología, o al menos, que su única ideología es el pragmatismo absoluto. Lo que quiere decir que quiere ganar a costa de cualquier asociación.

Es un engaño sugerir que eres de izquierda cuando te asocias con la ultraderecha, es un engaño hablar del combate a la corrupción cuando en tu equipo hay gente acusada de actos de corrupción, es un engaño decir que terminarás con la pobreza de un día a otro cuando es necesario un plan a muy largo plazo.

El predicador engaña y sus fieles callan porque los cegó la decepción que sienten de los gobiernos anteriores, pero eso no es una razón suficiente. Porque parece que la opción que se presenta como nueva tiene los mismos vicios que todas las anteriores.

Últimas palabras

Ricardo Anaya se enreda en sus verdades a medias. En decir parte de la verdad y ocultar otra hasta que sale nueva información. Ese es Anaya.

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