Instrucciones para que le sellen el boleto

Para ser leídas con: “Pirata in the Sun”, de Marc Monster and The Olives

Por Eduardo Navarrete

Paso 1. Diseñe su plan de estacionado

En una ciudad como la que habitamos, usted y yo tenemos que asumir que hay momentos en los que esta realidad también tiene que estacionarse para bajar y proveer los medios de entendimiento ante la franca incredulidad del público. Sea ver cómo una institución gubernamental se mete en unas elecciones, o como Rusia presume un misil como si fuera la cura contra el Cáncer, hay veces en las que uno requiere esquina.

Paso 2. Planifique pormenorizadamente

Por todo esto, abra el mapa de su preferencia y ubique las calles aledañas a su destino. Realistamente prevea si podrá aterrizar su nave ahí. Jerarquice: delincuencia versus distancia a caminar (en la que también habrá delincuencia, así que vea dónde podrían quitarle menos cosas). Tome en cuenta el desgaste emocional de saber que su auto estará solito y la necesidad de lanzar mantras, rosarios y otros ritos para que sea lo menos desvalijado posible (su auto). Ya que sepa por dónde puede estacionar el coche, planifique el objetivo de la junta a la que va.

Paso 3. Fracase y pase al parquímetro

Conseguir un lugar gratis es un lujo que debe ser más bien sospechoso y debe saber que difícilmente se repetirá, por lo que si logra esto, puede considerar quedarse ahí a disfrutar del inusual evento y tomarse fotos. Si tiene prisa y acude a las zonas más conflictivas, olvide eso de que “la calle es de todos” y pague por ocupar momentáneamente un espacio… ¿público? Ni ose preguntarse el destino que tendrá su pago al parquímetro para evitar trastornarse la tarde.

Paso 4. Considere al viene-viene

Cuestionar el mérito ajeno de quien encontró lugar un instante antes que usted, es una manera sutil de disimular su incapacidad para dar otras siete vueltas. Sobran avenidas con disco de “No Estacionarse” que son ocupadas por rines, huacales y garrafones con el fin de reservar este lugar por una cantidad, que multiplicada por el número de autos que caben en esa calle por los usuarios al día y proyectada por el total
de 30 días, será un poco más del doble de lo que usted gana al mes.

Paso 5. Entre al estacionamiento

Como sabe que tan pronto sea estacionado su vehículo, el viene-viene exigirá su cuota tributaria (para de inmediato desaparecer), probablemente deba considerar un estacionamiento público. Suerte cuando intente salir por los milímetros que separan su auto del otro, gracias a la permanente campaña de ahorro en medidas de cajones.

Paso 6. Viva la independencia

Si por alguna razón el restaurante o edificio en el que tuvo su cita comparte espacio con el estacionamiento donde dejó su auto, pensará que nada tiene de malo preguntar si le sellan el boleto. Compre malvaviscos o algo así de imprescindible y fórmese en la caja mientras con una sonrisa celebra que pagará cero pesos por su acto habilidoso. Cuando haga cuentas y vea que el malvavisco le salió más caro que la hora de estacionamiento, conténgase. Pero reviente cuando la cajera le suspire a modo de explicación, que no le sellarán ningún boleto con un burlón y
ya melódico: “Es independiente”.

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