Instrucciones para olvidar eso que estaba a punto de hacer

Para ser leídas con: “The Greatest”, de Cat Power

Por Eduardo Navarrete

Paso 1. Espere su idea

Practique esto varias veces durante una tarde al azar: siéntese en una banqueta y espere un momento dramático en su vida. Uno que pueda ser encerrado entre paréntesis por su gesto conflictivo con el mundo como los manuales dicen que debe ser vivido.

Ponga su concentración en el espacio que descansa entre aquello que debería poner atención cotidianamente y su mirada. Ahora espere y vea cómo el resultado de la mezcla de referentes sin filtrar lanzan una idea diferente. Misma que olvidará en un minuto.

Paso 2. Protagonice su causa-efecto

No es casual que se encuentre leyendo este diario, como tampoco que se le haya ocurrido esa idea. Sin embargo, la transformación de la misma muy pronto quedará evidenciado como signo de su propia indisciplina: habrá pasado escuchado el himno de “Tamales calientitos” y ya se habrá preguntado si tendrán verdes.

Paso 3. Vea cómo se va el avión

Desespere y busque al responsable material del rapto de su idea. Lo peor: usted sabe que estaba pensando en algo brillante, incluso hace un momento lo recordaba, pero ahora sólo queda el aroma de su lucidez. Busque en las bolsas del saco, en sus narices, designe un fiscal especial para resolver el caso y mande sus conclusiones iniciales a Innsbruck. Cuando vea que sólo se enardece el humor ante su desprovista habilidad de poner en orden sus pensamientos, haga como si no pasara nada. Exude inmadurez y reeduque al resto de sus pensamientos bajo la dócil gracia de la inacción.

Paso 4. Regrese a su torre de control

Reactive entonces la inercia de la vida cotidiana y envuélvase en la naturaleza del respondedor de mails y en el apagafuegos consentido de las circunstancias. Recuerde que las ideas abren de 9 a 6, ahí donde la rutina sigue insistiendo. Como si la vida dependiera de ello. Entonces reste importancia al momento presente: procure tener completa esperanza en el futuro sin olvidar dejar un espacio para engancharse en el pasado. Lo que logrará, será ignorar ese mito conocido como “presente”.

Paso 5. Recupere o archive (sin saberlo) su idea

Propóngase tener un contacto más natural con usted. Encuentre esa idea sin pensar en querer encontrarla, y con ese entendimiento apueste a no pensar. Sólo inténtelo. El simple hecho será tan desafiante a la mente racional que de inmediato lo desacreditará, cosa que convierte a esto en algo sumamente atractivo. La razón se ha salido con la suya. Por lo menos vale la pena intentar esto para ver qué ha escondido durante tanto tiempo. La razón y su cerebro.

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