Cuando tu cuerpo habla ¿qué dice de ti?

Nuestro columnista Helios Herrera nos da tips sobre cómo mejorar nuestro lenguaje corporal

Cuando tu cuerpo habla ¿qué dice de ti?

¿Te ha pasado que sólo de ver a alguien puedes descifrar algunas características de su persona? O que cuando vas a platicar con tu pareja, ¿sólo de verle la cara sabes que no es una buena idea?

Por supuesto que a todos nos ha ocurrido y es que no hay duda de que el lenguaje corporal habla a veces, mucho más que las palabras. No es coincidencia el gran número de consultores de imagen que existen actualmente, ya que, a pesar de que toda la vida el lenguaje corporal ha existido, en los últimos años, se ha vuelto un indispensable en la cartera de habilidades de las personas.

El lenguaje corporal es un tipo de comunicación no verbal que utiliza los gestos, posturas y movimientos del cuerpo y rostro para transmitir información sobre las emociones, estados de ánimo y pensamientos del emisor.

Una persona sin entrenamiento de este código del lenguaje suele realizarlo a nivel inconsciente, por lo que es un indicador muy claro del estado real de las personas; sin embargo y como muchas cosas en la vida, es posible trabajarlo para desarrollar una mayor consciencia de nuestro cuerpo y todo lo que expresamos a través de él.

Diversos estudios han demostrado que el lenguaje corporal influye directamente en nuestras habilidades sociales, y casi como las matemáticas que podemos descifrarlas aquí o en China, lo mismo ocurre con nuestra expresión corporal.

Los tips

Al ser una herramienta fundamental para poder relacionarnos adecuadamente en todos nuestros entornos, ya sea el familiar, laboral o con los amigos; este domingo quiero compartir contigo unos sencillos tips que te servirán para mejorar tu lenguaje corporal:

– Cabeza en alto. Si no quieres pasar desapercibido, el secreto está en caminar en una posición erguida pero no exagerada. Encuentra el centro donde tu vista no mire al piso, pero tampoco al cielo. Esto proyectará que eres una persona segura y estás cómodo/a con tu persona.

– Al tono. Con base en la emocionalidad y la intensidad de las demás personas, calibra tu tono de voz para comunicarte. Si la persona con la que estás hablando, habla muy bajo, baja también la intensidad y ve subiéndola poco a poco, a lo largo de la conversación, para así invitar implícitamente a que lo haga; y hazlo viceversa si el tono es alto.

– Distancia. No somos conscientes de nuestro espacio ni el del otro, ubica las circunstancias para acercarte o alejarte. Esto dependerá de la persona con la que estés, pero en general debe existir un metro entre cada persona.

– A los ojos. Para mantener confianza y seguridad, nunca dejes de mirar a tu interlocutor al decir tu nombre y profesión. La presentación es clave, la primera impresión es la que más cuenta, por ello siempre al presentarte mantén contacto físico y sonríe discretamente.

– Oxigeno consciente. La manera en que respiramos impacta en la reacción de los demás, enfócate en hacerlo tranquilamente. ¿Te ha tocado que sientes a la persona de la fila de atrás del cine casi encima de ti por su respiración? Recuerda que la respiración es clave para el funcionamiento adecuado de todo nuestro sistema, si crees tener alguna dificultad para ello, pon atención y revísate.

– Atención inferior. Aprendimos a expresarnos con la parte superior de nuestro cuerpo, observa lo que dicen tus pies. Generalmente cruzamos las piernas y reflejamos una cierta barrera a los demás o, por el contrario, separamos mucho las piernas. Fíjate siempre que tus pies estén alineados a tu cadera.

– Sin nudos. Evita cruzarte de brazos al momento de hablar con alguien, al hacerlo reflejas desinterés hacia el otro. No te voy a decir que no es cómodo, pero si lo que quieres es mantener una comunicación fluida, este será el primer paso que tendrás que modificar.

– Efecto espejo. De manera discreta pero intencional, replica los movimientos de las otras personas, así crearás empatía. Ten cuidado de no hacerlo instantáneamente a la otra persona, da un lapso de cinco segundos para imitarlo.

Recuerda que la práctica hace al maestro, pero en este caso para poder llevarlo a la práctica, primero tendrás que hacer un análisis sobre cómo te comunicas corporalmente día a día y con base en tus observaciones empieza a implementar estos tips.

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