¡Espántame, panteón!

En el encuentro con seis comentaristas, el candidato presidencial de la alianza Juntos Haremos Historia aludió, sin reticencias, a sus propuestas de gobierno

¡Espántame, panteón!

En su gobierno serán desterradas la simulación y la corrupción, sostuvo Andrés Manuel López Obrador en un “debate” con barruntos de celada celebrado este 21 de marzo, en Milenio Televisión.

En el encuentro con seis comentaristas, el candidato presidencial de la alianza Juntos Haremos Historia aludió, sin reticencias, a sus propuestas de gobierno, entre otras, a la reforma educativa, respecto de la cual enfatizó la necesidad de revertirla porque, “por sentido común”, esa reforma no debe efectuarse sin la participación de los maestros.

Reafirmó, asimismo, su apego a la sabiduría popular. Y su decisión de consultar, cuantas veces sean necesarias, a la gente. “En la democracia, el pueblo manda”, sostuvo, al tiempo que manifestó su determinación de hacer hasta lo imposible para que el sistema escolar no rechace a ningún aspirante.

También reiteró su propuesta de amnistía, la cual, afirmó, en modo alguno es sinónimo de impunidad. Así como la seguridad de que en su administración los índices delictivos disminuirán de 30 a 50 por ciento.

Pero fueron sus declaraciones en torno de la reforma energética y el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México las que, en días subsecuentes, desataron una inusitada andanada de reacciones hasta copar las redes sociales y los titulares de la prensa.

En torno de la primera, el candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia explicó:

“No se actuará de manera autoritaria, ni arbitraria. Pero se corregirá, a partir de un debate, todo aquello que se ha hecho mal. No queremos sorpresas como la de Odebrecht. Siempre en el marco de la legalidad, vamos a revisar toda la reforma energética y todos los contratos”.

En relación con la construcción del nuevo aeropuerto capitalino, el dirigente de Morena indicó la conveniencia de cancelarla con apego a la ley. Porque, manifestó, se edifica en el lago de Texcoco, un sitio muy inadecuado para levantar cualquier tipo de construcción puesto que registra un hundimiento anual de un metro.
Y porque tendría un elevadísimo costo de 250 mil millones de pesos. “Y para que nadie se asuste”, se comprometió a respetarle a los contratistas el volumen de obra que se les haya asignado. Podrán llevar a cabo su tarea, pero en la construcción del aeropuerto alterno en Santa Lucía, cuyo costo total no rebasará los 50 mil millones.

(Al respecto, me permito acotar: Desde 2015, Morena presentó una puntillosa Propuesta alterna al nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, la cual estipula la conveniencia económica y social de aprovechar las instalaciones existentes.

Ante la imposibilidad de reproducir, en este espacio, el diagnóstico realizado por nuestros peritos en la materia, me limito a señalar que Morena sostiene la conveniencia de impulsar un gran proyecto, en vez de una gran inversión.

Desde entonces advertíamos, en contraste con la dispendiosa obra diseñada por las autoridades, que nuestro proyecto contempla un mucho menor costo de inversión, a la vez que un mínimo impacto ecológico, mayores beneficios económicos, un desarrollo social más amplio y la seguridad aeroportuaria.)

En todo caso, José Antonio Meade reviró que las propuestas de López Obrador “le provocan pesadillas”. En cambio, el desvío de 7 mil 670 millones de pesos en contratos ilegales, conocido como la Estafa Maestra, del cual es corresponsable por lo menos por omisión, no parece haberle arrebatado ni un minuto de su placentero sueño.

A su vez, Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, aseguró que la cancelación del aeropuerto “generaría un descrédito total en el país”.

Por supuesto, el también llamado secretario socavón soslaya que Aldesa, la empresa a la que se adjudicó la licitación para construir la torre de control de la nueva terminal aérea, es la misma que construyó el Paso Exprés en la carretera México-Cuernavaca, precisamente en el tramo donde se abrió un enorme agujero en el cual perdieron la vida dos trabajadores mexicanos.

Inmiscuyéndose, de forma abierta, en las lides electorales, el propio presidente Enrique Peña Nieto señaló el grave error que, según él, significaría dar marcha atrás a la reforma energética.

Para Peña, la cancelación “condenaría a la desaparición a 200 mil millones de dólares en inversiones”.

Pero el jefe del Ejecutivo no informa que tras la reforma, los trasnacionales privadas sólo han invertido 3 mil millones de dólares en el sector petrolero de México, es decir, 1.5 por ciento de los 200 mil millones previstos por el gobierno federal.

Y que a ese ritmo, la referida meta de inversión se alcanzaría en seis décadas.

El 22 de marzo, tras reunirse con integrantes del Consejo Coordinador Empresarial, López Obrador ratificó, en relación con el nuevo aeropuerto:
“No aceptaré contratos leoninos, manchados de corrupción. Bajo ninguna amenaza. No soy títere de nadie”.

E informó que el movimiento por él encabezado interpondrá amparos ante el Poder Judicial para “que no se entreguen más contratos a mediano y largo plazos, comprometiendo el presupuesto del gobierno federal”.

En tal sentido, aclaró:

“Lo hacen para amarrarnos las manos… (Pretenden que) durante todo nuestro sexenio nos dediquemos a pagar deudas. Es como un Fobaproa. No voy a aceptar eso”.
El viernes 23, López Obrador advirtió que para hacerlo desistir de su resolución de revisar los contratos derivados de la reforma petrolera, se intenta asustar a los mexicanos con el cuento de que la fiscalización provocará incertidumbre. Que se pretende presionarlo para que apruebe la obra faraónica del nuevo aeropuerto.

Afirmó:

“No tengan miedo, todo lo vamos a hacer de conformidad con la ley. Será un cambio ordenado, que no los asusten, ténganme confianza… Yo no les voy a fallar.
“Uyyy, qué miedo. ¡Espántame, panteón!”.

Un apunte indispensable. A propuesta de López Obrador, el mismo día 23 él y Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, acordaron instalar una mesa técnica para revisar la viabilidad del nuevo aeropuerto.

“A partir de la revisión –prometió el candidato presidencial– con toda honestidad veremos si procede o no procede”.

PD. Será coincidencia, pero un par de días después de la entrevista con los comentólogos de Milenio, la encuesta elaborada por El Financiero reveló que por primera ocasión López Obrador rebasó la significativa barrera de los 40 puntos porcentuales, al llegar a 42 por ciento de las preferencias electorales. Un incremento de cuatro puntos entre febrero y marzo.

De acuerdo con el sondeo, José Antonio Meade registra una preferencia de 24 por ciento y Ricardo Anaya de 23 puntos porcentuales.

Corolario: La gente ya no cree en los embustes propalados por los artífices de la guerra sucia. En cambio, se adhiere al llamado a la concordia nacional hecho por López Obrador.