¿Debe cancelarse la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México?

El proyecto además de contemplar la construcción de la terminal aérea, implica el desarrollo de vialidades, acciones de seguridad, nuevas conexiones de transporte público

¿Debe cancelarse la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México?

México es un país grande, con una población 127.5 millones de habitantes, poco a poco ha alcanzado el desarrollo económico más prominente de América Latina, por lo tanto, es incuestionable que nuestra nación requiere una puerta de acceso moderna, eficiente, a la altura de las mejores del mundo y sea un reflejo de modernidad e innovación, México requiere un Aeropuerto Internacional de primer nivel.

De hecho, llegamos tarde a esta cita, actualmente el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México está sobrepasado, brinda servicio a cerca de 42 millones de personas aproximadamente. Desde hace varios años se han analizado una serie de propuestas para construir una nueva terminal aérea que satisfaga las necesidades de nuestro país, desde la época de los años 70 se han revisado una serie de opciones para construir un nuevo Aeropuerto, por el tamaño de terminal que se requiere y las condiciones de seguridad y operatividad, desde aquellos años se planteó la posibilidad de hacerlo en Texcoco, hasta ahora se concretó su construcción.

Se trata de un proyecto de 5 mil hectáreas de terreno para construir el que se estima que sea el uno de los Aeropuertos más importantes y modernos del mundo, ya que de manera inicial podrá transportar aproximadamente 70 millones de pasajeros, hasta alcanzar la cifra de 120 millones de usuarios. Actualmente el Aeropuerto Internacional Benito Juárez se enfrenta a un sin fin de complejidades que van desde saturación, hasta la imposibilidad de ampliar el número de despegues y aterrizajes.

El proyecto además de contemplar la construcción de la terminal aérea, implica el desarrollo de vialidades, acciones de seguridad, nuevas conexiones de transporte público y el desahogo de los problemas vinculados a tener un aeropuerto dentro de la capital. Una de las bondades es que se encontrará a una distancia viable.

“Ya sabes quién” nos ha dicho que se puede reorientar el uso del aeropuerto militar de Santa Lucía, sin embargo, lo que no dice es que es operativamente imposible mantener en labores simultáneas tanto en el Aeropuerto Benito Juárez y en el de Santa Lucía, sería incluso muy peligroso.

El NAICM implica la generación de más de 160 mil empleos que tanta falta le hacen a la zona oriente del Valle de México, atraerá una derrama económica de 17,500 millones de pesos en inversiones, nuevos negocios e infraestructura paralela. Una obra de este tipo además detonará el desarrollo de la región, obligará a la modernización y ampliación de servicios públicos, como vialidades, transporte público debido a la conectividad que deberán tener comunidades, municipios y alcaldías aledañas.

El Oriente de la Ciudad de México y del Estado de México ha lamentablemente destacado por los niveles de pobreza, escases de servicios públicos e infraestructura por lo que con una inversión de este tipo se espera que además de los beneficios aeroportuarios, dicha zona se vuelva un polo de desarrollo económico de gran relevancia.

Lo que debe hacerse es poner atención en la transparencia de los vínculos que se establezcan entre las autoridades y los desarrolladores. Hay un hecho contundente que no debemos perder de vista, la construcción del NAICM se hará con recursos privados, se le han destinado cerca de 121 mil 939 millones de pesos de un total de 186 mil 123 millones de pesos que costará según indica la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; es un proyecto de interés público que en lugar de cancelarse debe vigilarse para que los permisos se cumplan a cabalidad así como los compromisos para que sea una obra con los más altos estándares internacionales; el NAICM debe cumplir con el propósito de ser un canal estratégico para el comercio, la atracción de inversiones, turistas y para el bienestar directo de los 20 millones de habitantes de la Zona Metropolitana. ¡No a la cancelación, sí a su supervisión!

Es un grave error pensar en cancelar y atacar la inversión privada, lo es porque sus beneficios se interrumpirían, porque se privaría a miles de personas de un empleo en este momento y de miles de empleos futuros. La exigencia es que si llegasen a emplearse recursos públicos, sean las autoridades encargadas las que den certeza del uso y destino de ese dinero, y vigilar que la obra se realice con total apego a la ley. Sí a la transparencia, no a la intransigencia.