AMLO: Mal perdedor e incongruente

En el primer debate del pasado domingo, Andrés Manuel fue el gran perdedor, pues llegó subestimando a sus adversarios

Por David Olivo

Disparatado e incongruente. Son los mejores calificativos para Andrés Manuel López Obrador. Disparates por lo de la amnistía a criminales o el regalo, incumplido, de sus departamentos. Incongruente, porque pareciera que sufre
del síndrome de la “Chimoltrufia”, porque así como dice una cosa dice otra.

A mediados de marzo, el tabasqueño pedía a las autoridades del INE que todos los candidatos independientes participaran y aparecieran en las boletas. Sin embargo, después juraba y perjuraba que el presidente Enrique Peña Nieto mandó incluir
al Bronco en la boleta para restarle votos el próximo 1 de julio.

“Que participen y que sea la gente la que decida, que sea el pueblo el que mande… que no sea el INE tan exigente con unos y tan laxo con otros, que le den oportunidades a todos y que sean los ciudadanos los que decidan”, afirmaba el 18 de marzo.

“Sí, fue por órdenes de Peña Nieto, eso sí. Fue una orden de Peña para cumplir con el compromiso que hizo con el señor Rodríguez. Falsificar firmas es un delito”, diría un mes después.

Sin duda que AMLO sufre de Alzheimer o se hace la víctima, pues hace un mes creía que definitivamente los independientes no participarían en la contienda luego de que el INE detectara la falsificación de miles de firmas. Sin embargo, el único engañado fue él.

En el primer debate del pasado domingo, Andrés Manuel fue el gran perdedor, pues llegó subestimando a sus adversarios y únicamente repitió lo que ha venido diciendo desde hace años, es decir, palabras vacías, palabras huecas, demagogia pura.

Además, el tabasqueño evadió las preguntas incómodas, no las quiso o no supo cómo responderlas. Pareciera que su actitud fue más bien de desprecio que de contendiente. Es por eso que fue evidenciada la incompetencia de López Obrador para ser Presidente de México.

Otros disparates son sus propuestas. Además de perdonar a los delincuentes, plantea cancelar la deuda de 250 mil usuarios de energía eléctrica en Tabasco, es decir, perder unos 12 mil millones de pesos.

Eso se suma a la cancelación del nuevo aeropuerto, dar a ninis 3 mil 600 pesos o disolver el Cisen. Puros disparates de un sujeto con una personalidad profundamente autoritaria.

Por el contrario, durante el debate Ricardo Anaya, como un buen opositor, respondió con coherencia, preciso en el tiempo y en los datos. Y lo mejor de todo es que en cada frase lanzaba un misil a sus contrincantes.

Entre sus golpes más recordados está el 7 de 7 para José Antonio Meade, enumerando los casos de corrupción del gobierno y los gobernadores priistas.

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