Voto útil por México al Frente

En esa misión resulta fundamental el voto útil, que todos los ciudadanos decidan apoyar una visión de gobierno moderna y progresista, honesta y trabajadora, y frenar la intentona de un gobierno sumergido en la ingobernabilidad y la anarquía

Por David Olivo

El voto útil es el voto estratégico, aquel que ocurre cuando los electores observan que su candidato o partido no tiene posibilidades de triunfo y, entonces, deciden votar “estratégicamente” para favorecer a la su segunda mejor opción que sí tiene posibilidades de triunfo.

Desde las precampañas, el candidato priista José Antonio Meade nunca pudo conectarse con la gente, tampoco pudo transmitir su mensaje, lo que vislumbraba un escenario de desastre para sus aspiraciones y las de su grupo político en el gobierno. Ya pasado el primer mes de campañas, su barco se hunde con todo y capitán y no hay manera de salvarlo.

Lo que sí se puede salvar es el futuro del país, con un gobierno de coalición, que favorezca la gobernabilidad con la conjunción de plataformas políticas e ideológicas y no privilegio los intereses de partido, de grupo o particulares.

En este escenario se encuentra el trascendental proceso electoral, con la posibilidad real de que Ricardo Anaya pueda competir y ganar a Andrés Manuel López Obrador. En esa misión resulta fundamental el voto útil, que todos los ciudadanos decidan apoyar una visión de gobierno moderna y progresista, honesta y trabajadora, y frenar la intentona de un gobierno sumergido en la ingobernabilidad y la anarquía.

Sin embargo, para que el voto sea verdaderamente útil, la primera estrategia consiste en comprender que hay que votar este 1 de julio, es decir, anular o abstenerse es totalmente inútil, porque eso no va a impedir que haya un ganador.

En este análisis de la importancia del voto útil debemos de tener en cuenta que al menos en las tres últimas elecciones presidenciales la definición del ganador se ha establecido en función de la utilidad del voto en el último tramo de la contienda, sin considerar hacia dónde se mueve ese voto en el aspecto ideológico o político.

Por ejemplo, en el 2000 el voto útil fue a favor de Vicente Fox, y ese voto venía del PRI cuando consideraron que de todos modos votando todos juntos a favor de su candidato, Francisco Labastida Ochoa, no ganarían.

Desde entonces, este voto útil demostró su importancia y resolución definitiva, además de sepultar las hipótesis respecto a que un partido se vuelve, de facto, rehén del otro.

Al respecto, Ricardo Anaya llamó el domingo pasado a militantes de todos los partidos a emitir un voto útil para frenar a Andrés Manuel López Obrador, pero un voto útil libre de acuerdos populares.

“Por supuesto que va a haber voto útil, eso tiene muy nervioso a López Obrador y ese va a ser uno de los factores que van a implicar nuestro triunfo el 1 de julio”, dijo el frentista.

Al respecto, Damián Zepeda Vidales, presidente del CEN del PAN, afirmó que Ricardo Anaya Cortés cada día cierra la brecha con el puntero en las encuestas, por lo que llamó al voto útil de los ciudadanos.

Zepeda Vidales consideró que, tras el debate, quedó claro que la elección es de cambio, porque un 80 por ciento de los mexicanos rechaza al PRI y el único proyecto que le puede ganar a AMLO es el proyecto de la coalición Por México al Frente.

“El 70 por ciento de los mexicanos rechaza las ideas antiguas, que ya fueron probadas, no funcionaron y que hoy el tabasqueño quiere hacer regresar”, advirtió.

En este llamado al voto útil, Anaya deja claro que es importante pero no a cualquier costo: no se comprará ningún sufragio, ninguna voluntad; no se violará ninguna ley ni tampoco se presionará o cooptará a la población. Este voto útil deberá darse a conciencia y con plena voluntad del pueblo que anhela un cambio, en la forma de gobernar y en sus vidas.

A final de cuentas, el voto es el sentir, es la esperanza, son las convicciones y es la expresión del pueblo.

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