Feliz Día de las Madres

Si usted tiene madre, cuídela desde esta perspectiva, y si ya no la tiene físicamente, aprenda a integrarla con la paz y la bendición de saber que sin ella sencillamente no hubiera sido posible su existencia en este planeta

Por Toño Esquinca

Festejar a las madres es reconocer la trascendencia del principio femenino en la vida. Bien es dicho que cuando una madre se ausenta o se va, una familia por entero se descompone o, al menos, se tiene que replantear por completo. De hecho, la vida es un principio femenino, una gran matriz en la cual lo masculino únicamente detona para poder crearse. Ambos son importantes, pero la función de cada uno marca una diferencia sagrada. Los seres humanos como fractales o fracciones de la vida reproducimos este principio y he ahí lo relevante de ser conscientes de la sacralidad de lo femenino o de dar a luz cualquier creación. En realidad todos estamos envueltos en este aspecto, es decir que contiene y es parte también de quienes habitamos un cuerpo masculino.

La visión separada de ambos sexos es muy vieja y arcaica, al igual que todo lo que atente contra la unidad de la vida o contra cualquiera de los aspectos en particular. Si usted tiene madre, cuídela desde esta perspectiva, y si ya no la tiene físicamente, aprenda a integrarla con la paz y la bendición de saber que sin ella sencillamente no hubiera sido posible su existencia en este planeta. La importancia de cuidar lo femenino es extenderlo a todas las áreas de la vida, como el cuidado de nuestra Madre Tierra, pues de igual forma, sin ella no tendríamos la oportunidad de venir a experimentar la materia. Y de ahí en escala a todas las mujeres que son madres, porque ellas tienen la enorme tarea de gestar generaciones de seres humanos que avancen en la evolución.

No se trata sólo de cuidar a la nuestra sino a la de todos como unidad, y en comunidad realizarse como una sociedad que procura su aspecto femenino creativo. La oportunidad de este tiempo o de esta llamada Era de la Información es que la sociedad por entero tiene más opciones para elegir el camino que desea tomar para realizarse, es decir que la maternidad puede ejercerse más como un acto placentero que por obligación, más por elección y conciencia que por supervivencia, más por plenitud que por completar, más por agasajo que por destajo, y por ende también puede no elegirse como camino de vocación sin que se sienta que no se cumplió con la vida, o que una parte quedó trunca, o que no se puede crear en otro sentido. Mujeres, hermosas y brillantes, grandes y gloriosas mujeres, a las que son madres de hijos carnales: gracias por entregar sus vidas en la crianza de buenas personas, nobles, generosas y compasivas, que es de lo que más pedimos limosna; y a aquellas mujeres que no tienen hijos de carne y hueso pero que son madres de proyectos, generadoras de ideas, empresas, obras de bien, que cuidan de la sociedad en cualquiera de sus facetas, y que por lo tanto participan de una gran maternidad consciente: gracias. A todas en su día les debemos ofrendar desde lo más hondo un tremendo agradecimiento, reconocimiento y toda la reciprocidad de aquello que han cultivado. Feliz 10 de mayo.

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