Los dos lados del interés compuesto

No gastar en cigarros hoy puede convertirse en un coche en unos años.

Por Ivan Barona
  • Iván Barona, Director de GBMhomebroker, estudió Administración y Finanzas en la Universidad Panamericana. Comenzó su carrera en GBM en 2004 como analista de vivienda e infraestructura, para posteriormente fungir como Estratega México. Desde 2012 ocupa el cargo de Director de GBMhomebroker. Actualmente es profesor por asignatura en la Universidad Panamericana y Lead Mentor en Collective Academy. Encuéntralo vía twitter en @IvanBarona.

En el mundo de las finanzas es muy reconocido el poder que tiene el interés compuesto para generar bienestar. Las personas ocupadas en generar un patrimonio, que redundará en un futuro más libre, comienzan por convencerse, por creérsela.

Gracias al interés compuesto pequeños actos hoy redundarán en un mayor bienestar para tu “yo” del futuro.

La Real Academia Española define un “hábito” como Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.

Así, los hábitos pueden estar sustentados en repetición o por instinto, lo cierto es que, con base en un enfoque pragmático, podemos definir que hay buenos hábitos y malos hábitos.

El ahorro entrará dentro de los buenos hábitos, pero como tal, hay que contraponer la voluntad contra el instinto. Primero hay que estar convencido, posponer gratificación instantánea puede redundar en un mejor mañana, por ejemplo: no gastar en cigarros hoy puede convertirse en un coche en unos años.

Las buenas decisiones se acumulan, se vuelven hábito, y por efecto multiplicador del interés compuesto te acercan a un mejor mañana.

Ahora bien, dando un tono neutro a los números que compartiré, me gustaría invitarte a la reflexión. Podrás decidir seguir favoreciendo el gasto sobre el ahorro, pensando que no estás perdiendo, sino solo dejando de ganar. Te tengo una noticia, eso es perder, perder un costo de oportunidad.

Entrando al otro extremo, donde no solo no se ahorra, sino se favorece el uso indiscriminado del crédito te tengo otra noticia, el poder multiplicador del interés compuesto se mantiene, pero ahora en tu contra.

Con datos a junio de 2017 vemos que la tasa ponderada por saldo en tarjeta de crédito iba de 19 a 50 por ciento. ¿Qué implica esto? Tu deuda crecerá a un ritmo acelerado, o en realidad estás pagando muchas más veces de lo que tú crees por favorecer la satisfacción instantánea.

Si una persona tuviera una inversión a largo plazo por un monto de 10,000 pesos el día de hoy, y asumimos que pudiera obtener un rendimiento similar al del IPC en los últimos 23 años, de 14 por ciento anual, después de 10 años, su inversión alcanzaría unos 37,400 pesos.

Ahora bien, si en vez de invertir los “firmara”, tomando en cuenta un CAT de 40 por ciento (y suponiendo que no se hace ningún pago en el período) después de 10 años su deuda alcanzaría 289 mil pesos. Esto es casi 8 veces mayor, y en sentido contrario, que el de la persona que decidió invertir.

Tomando en cuenta las opciones de: invertir, no invertir, y endeudarse, concluimos que: Una decisión por 10,000 pesos hoy redundó en una persona 37,400 pesos más rica en 10 años, otra sin cambio en su patrimonio, y por último en una 289 mil pesos más pobre. Aquí podríamos incluir en su balance futuro lo que haya adquirido con esos 10,000 pesos de crédito el día de hoy, ojalá haya sido un activo que no se haya depreciado en los diez años transcurridos.

Si quieres empezar a invertir, ingresa a GBMhomebroker.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo