¿República amorosa?

A pesar de los esfuerzos por intentar situarse en el amor y la tolerancia, cada vez vemos más muestras de la agresión que buena parte de los amlovers comparten todos los días en redes sociales

Por Héctor Escalante

Hace unos días Jesús Reyes Heroles escribió un texto y lo tituló así: La República del Odio. Sin duda, que no hay nada más adecuado para representar lo que hoy por hoy significa una parte de Morena, muchos de sus seguidores y su candidato Andrés Manuel.

A pesar de los esfuerzos por intentar situarse en el amor y la tolerancia, cada vez vemos más muestras de la agresión que buena parte de los amlovers comparten todos los días en redes sociales.

Estos mismos seguidores, que supuestamente están instalados en la República amorosa de Andrés, son la mayor parte del tiempo agresivos e intolerantes.

Hace unos días, Eugenio Derbez comentó en una entrevista que no consideraba que AMLO fuera la mejor opción. El actor tiene todo el derecho de decir lo que le plazca, idea que además comparten millones de mexicanos.

La respuesta en redes fue la de llamar al boicot de su película. Esa idea que profesan algunos fanáticos de Morena, en la que “quien no piensa cómo yo, está en mi contra”, cada vez más hace daño a la sociedad en un país sumido en la polarización. Por cierto, el boicot no funcionó, su película se sitúa en una de las más taquilleras del año.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa hace unas semanas comentó que votar por López Obrador sería un error muy grave. La respuesta de uno de los voceros de Morena, Gerardo Fernández Noroña, fue pedir que le quitaran el premio Nobel.

Pensar distinto no debería ser motivo de agresión, motivo de llamar a un boicot, a la venganza, a la burla, a la intolerancia. Pensar distinto y criticar a Morena no significa ser priista, panista o un vendido.

Es probable que gane López Obrador, las encuestas lo ponen a la cabeza, parece que ni con eso su gente está tranquila, con ánimo de conciliar, debieran ser los primeros en construir puentes de inclusión.

Llamar a la confrontación no parece ser lo más inteligente y adecuado, no en medio de un país que ya está muy divido. Merecemos un gobierno conciliador, merecemos un candidato puntero que llame a la cordura y a la tolerancia, que lo haga de manera constante y no intermitente.

Ojalá que no fueran palabras huecas las que llamaron a construir la república amorosa, más allá de la cursilería, sin duda, nos tendríamos que mover a ese México de construir, de solidaridad y de fraternidad. En cambio, en plena elección muchos seguidores de Morena con sus expresiones nos recuerdan que estamos llegando a la república del odio.

Últimas palabras

El segundo debate será el próximo domingo. Veremos si los moderadores León Krauze y Yuriria Sierra le dan mejor ritmo que el anterior.

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